martes, 27 de junio de 2017

sobre ARB en revista Ñ

20/06/2017 Revista Ñ (Diario Clarin, Buenos Aires)

Augusto Roa Bastos

Arte supremo de un gran novelista

A cien años del nacimiento del escritor paraguayo, se reeditan Yo el Supremo e Hijo de hombre y se publican los cuentos de Encuentro con el traidor.

Alfredo Grieco y Bavio
Desde Asunción

Uno de los efectos del boom editorial de la literatura latinoamericana de los años 60 que este año festeja su cincuentenario favoreció el nacionalismo capitalizador y monopólico. Para cada nación ilustraba en los catálogos y en las librerías cosmopolitas, un novelista best-seller; preferentemente, unos pocos, con tendencia a concentrarse en un solo nombre, como una sola bandera lucía en los mapas políticos coloreados del subcontinente. En el Urupabol, el Benelux de Sudamérica, a Uruguay correspondió Juan Carlos Onetti, a Bolivia acaso el hoy menos recordado Néstor Taboada Terán, a Paraguay, sin duda alguna, Augusto Roa Bastos, cuyo centenario y cuya vigencia festejan este mes de junio la lengua castellana y todas las lenguas, incluso, no sin renuencias de algunos de sus hablantes, el guaraní.
Primer exportador mundial de energía eléctrica y primer importador mundial de whisky, Paraguay es el país americano que protagonizó más guerras internacionales y civiles. En 2011, un presidente de un signo político nuevo, el obispo Fernando Lugo (derribado al año siguiente por un golpe legislativo express) celebró el Bicentenario de una patria que se había vuelto también ella monopólica. El 2% de la población es dueño del 98% de las tierras, y en siglo y medio de historia gobernó casi sin interrupciones mayores, con elecciones y dictaduras, el mismo Partido, el Colorado, el que gobierna hoy, el que había liderado esa concentración terrateniente después de la guerra genocida (1864-1870) en que Paraguay fue derrotado por Brasil, Argentina y Uruguay con connivencia británica.
Estas convulsiones y parálisis bicentenarias atraviesan como tema y problema constante, bajo y alto continuo, los cuentos, los ensayos y las grandes novelas de Roa Bastos: entre éstas, Hijo de hombre (1960) y Yo el Supremo (1974) destacan por sobre las otras cuatro.
En Paraguay, país oficialmente bilingüe, único del mundo donde la bandera tiene dos lados diferentes, el monopolio de Roa Bastos como representante literario exterior parece inconmovible. Con la lucidez sin desfallecimientos que la caracteriza, la crítica, poeta y narradora Montserrat Alvarez observa qué suscita y regurgita Roa a cien años de nacido: “un banquete de epítetos –todos un tanto obscenos– proferidos, para decirlo con la debida pompa, por ‘referentes’: nuestro más profundo escritor / sublime artífice del verbo / trágico paraguayo de úlceras recubiertas por fino papel / devoto artesano de la palabra / paraguayo universal / alquimista titánico del verbo / orfebre de la prosa cintilante. En un juego especular, Roa se mira en Paraguay, que se mira en Roa: una nación, una obra”.
El narrador Javier Viveros no contradice a la editora del Cultural del ABC Color, y dice a Ñ desde Asunción: “Decir que Roa Bastos es la figura señera de nuestras letras es menos un axioma que una verdad de Perogrullo. Nuestro supremo escritor es un faro que abrió caminos a la literatura paraguaya, que la colocó en el mapa, en un lugar de preeminencia. Roa poseyó el castellano en un nivel en el que nadie lo había hecho hasta entonces (tampoco después de él). Solo alguien profundamente enamorado del lenguaje pudo ser capaz de firmar esa monumental obra de brillo cervantino y quevediano como sin dudas lo es Yo el Supremo”. Concuerda José Pérez Reyes, autor de Asuncenarios: “Una vez que pase el ‘trueno’ de su centenario habrá que volver a las ‘hojas’, ir al origen de sus obras más allá del mito”.
Un padre, un parricidio Con sobriedad, con atención al detalle, Carla Daniela Benisz, especialista en el ámbito cultural paraguayo, apunta sobre el autor centenario: “En sus últimos años y ya caída la dictadura stronista, Roa Bastos fue una especie de divisor de aguas en el campo intelectual paraguayo. Su consagración internacional y sus propias declaraciones polémicas alimentaron ciertos gestos ‘parricidas’ por parte de algunos escritores paraguayos que vieron en él el tótem con el cual se debía confrontar. Cuando regresa al Paraguay en los primeros 90, Roa intenta participar activamente de la vida política de la transición y para ello hace valer ese peso de escritor que se había ganado fuera de su país. En ese contexto, Roa realiza un balance pesimista del estado de la literatura paraguaya, que muchos escritores sintieron como una impugnación personal. Sin embargo, más allá de ciertas ambivalencias intelectuales de Roa y su ajuste de cuentas personal, creo que hay ciertas discusiones que él despertó y que la literatura paraguaya todavía se debía. La principal es la de centrarse en el conflicto colonial como factor estructural de la cultura paraguaya y, en consecuencia, de su literatura”.
Muchas de estas discusiones resume para Ñ el escritor paraguayo Ever Román, a partir de un Congreso sobre la obra de Roa que la semana pasada sesionó en la Fundación Paraguay Cultura: “Uno de los cuestionamientos que se dieron en el congreso fue que el mundo de Roa, el Paraguay rural de los años 30, 40, no existe más. Por lo tanto, el de ahora es otro país. La gente ahora vive en las ciudades, engrosando los cordones de pobreza, o ha emigrado, pero por razones no solamente políticas, sino económicas. Entonces, el país escrito es el de la ciudad, el comercio, con sus dramas particulares y su sensibilidad especial. Y el exilio, tan importante en la actualidad como en la época de Roa, tiene un carácter distinto. Ya no es el exilio político, sino que es económico, los paraguayos emigran a causa de la miseria, o por alguna otra cuestión relacionada con la globalización.
De Yo el Supremo prepara la Real Academia española una edición crítica de homenaje para este 2017, dirigida por la académica paraguaya Maribel Barreto. A pedido de Ñ, Susana Santos, heredera de David Viñas en la cátedra de Problemas de Literatura Latinoamericana un la Universidad de Buenos Aires, y única especialista de la Argentina invitada por la RAE para participar con un estudio crítico en esta edición, caracteriza la singularidad de esta ‘novela de dictador’ cuya primera edición es argentina: “El jueves 27 de junio de 1974 coincidieron en Buenos Aires la aparición de la novela Yo el Supremo de Roa Bastos y la desaparición del general Juan Domingo Perón, hasta entonces presidente por tercera vez de la República que terminaba así una etapa histórica. En correlación, El yo supremo significaba el inicio de una nueva literatura por su forma lingüística, filosófica e incluso política en la narrativa de Roa Bastos”.
En Hijo de hombre, novela cuyo fondo es la Guerra del Chaco (1932-1935), en la que Paraguay derrotó a Bolivia y cuya paz fue firmada en Buenos Aires, los problemas literarios que el autor enfrentó, y a los que ofreció solución original, también involucran al otro bando beligerante, y a la Argentina. Con la erudición que caracteriza una obra de varias décadas, la crítica y catedrática boliviana Alba María Paz Soldán, comenta: “Roa, escritor que responsabiliza de su escritura a sus lecturas, tiene que haber leído una y otra vez los cuentos de Sangre de mestizos (1936) de Augusto Céspedes, el boliviano que publicó estos textos al año siguiente de terminada la Guerra del Chaco. Esto mismo nos autoriza a hablar de una intertextualidad no solo referida al tema del conflicto bélico sino también a ciertas imágenes presentes en cada uno de los autores que, aunque en su propio estilo, remiten unas a otras”.
Por su parte, el narrador Mario Castells, a propósito de esta novela hoy reeditada, dirige nuestra atención hacia otro escritor de fronteras, el uruguayo-argentino Horacio Quiroga: “Como sabemos, Quiroga nació uruguayo; se radicó en Buenos Aires pero escribió cuentos sobre la antigua región guaraní de Misiones, zona de frontera donde la muerte era un riesgo y un desafío cotidiano. No es difícil ver en la elección literaria de Quiroga a su precursor, Rafael Barrett, el que según palabras del mismo Roa le enseñó a escribir a él y a los escritores paraguayos de su generación. Roa toma el método de Quiroga y se enfrenta a la lengua popular campesina de otra manera. Esto es muy claro si lo cotejamos con El trueno entre las hojas. Y por último, y no menos importante, por la identificación del letrado como traidor que se desprende de los personajes que fungen como álter ego de los escritores”.
Desde la explosión del sesentista boom literario de Latinoamérica a los sollozos del crash con el Mercosur y el Nafta arrumbados, Roa Bastos ha transitado, fatal aunque no letalmente, el camino de toda carne. Autor de poderosas ficciones ‘de personaje’, tras morir él mismo acabó por ser uno en la ficción de sus compatriotas Cristino Bogado y Mónica Bustos. Deshizo así un camino borgesiano, y su figura, hoy centenaria, marchó de las novelas a las alegorías.

-Yo el Supremo, Augusto Roa Bastos. Eterna Cadencia, 576 págs. Prólogo de Josefina Ludmer.
-Hijo de hombre, Augusto Roa Bastos. Eterna Cadencia, 416 págs.
-Encuentro con el traidor, Augusto Roa Bastos. Mil Botellas, 182 págs.

publicado en Revista Ñ

lunes, 26 de junio de 2017

opiniones sobre el legado de ARB en el Diario La Nación de BsAs

12 DE JUNIO DE 2017

Augusto Roa Bastos: el escritor que supo retratar como nadie el deseo de poder


Mañana se cumplen cien años del nacimiento del escritor paraguayo, autor de Yo, el Supremo e Hijo de hombre y ganador del premio Cervantes en 1989; su país natal espera que la conmemoración ayude a difundir a sus sucesores literarios fuera de sus fronteras


(por Daniel Gigena)

Autor de una obra que se construyó casi enteramente en el exilio, Augusto Roa Bastos (1917-2005) exploró en sus narraciones los estragos del poder en América. En Encuentro con el traidor y otros cuentos (Mil Botellas), novelas como Hijo de hombre y Yo el Supremo (ambas reeditadas por Eterna Cadencia), en farsas teatrales y guiones cinematográficos, ofreció versiones acalladas por la historia. La invasión española, las guerras del Paraguay y del Chaco, las masacres en comunidades indígenas y las formas de las dictaduras latinoamericanas fueron abordadas en ciclos novelísticos, uno de ellos denominado "trilogía sobre el monoteísmo del poder". Para Roa Bastos, la dominación en el continente asumía máscaras religiosas. Escribió también poesía y cuentos para niños. Obtuvo diversos reconocimientos, entre otros el premio mayor de la lengua española, el Cervantes, en 1989. Se puede afirmar que la carrera literaria de Roa Bastos despuntó en Buenos Aires: en 1959 ganó el premio internacional de novela de la editorial Losada con Hijo de hombre.
El escritor rosarino Mario Castells, autor de El mosto y la queresa, indica que Roa Bastos, como hiciera Rafael Barrett con escritores del grupo de Boedo, contribuyó a la difusión de muchos escritores argentinos como Antonio Di Benedetto y Daniel Moyano. "La cultura paraguaya ha influido mucho en escritores argentinos como Washington Cucurto, Leonardo Oyola y en varios otros que no tienen orígenes paraguayos, como Kike Ferrari o Marcelo Luján", dice. No obstante, la difusión de la literatura paraguaya actual es casi nula en la Argentina. Quizás el mejor lugar para acercarse a ella sea la Fundación Paraguay Cultura (Maipú 464, tercer piso), a cargo de Rodolfo Serafini Geoghegan. Allí hay una librería y se realizan ciclos de cine y jornadas, como la que tuvo lugar la semana pasada: "Pensando la literatura paraguaya en el centenario de Roa Bastos".
"Los grupos literarios en Paraguay son casi inexistentes -señala el poeta paraguayo Cristino Bogado-, aunque la escena más fresca y fogosa es la llamada escritura del portuñol. Poetas y narradores como Jorge Kanese, Edgar Pou, Douglas Diegues, Remigio Costa, Joaquín Morales y Mónica Bustos son muy recomendables." Para Bogado, el riesgo que muchos escritores paraguayos tratan de evitar es el de "etnicizar" la literatura.
El narrador paraguayo Ever Román cuenta que en su país comenzaron a surgir proyectos editoriales independientes gracias a revistas como El Yacaré, Guarará y El Guajhú. "Movimientos poéticos como el Portunhol Selvagem abrieron espacios de crítica y a la vez crearon sitios en internet como el Portal Guaraní. La narrativa y la poesía abandonaron temas tradicionales y trasladaron su sensibilidad a otro sitio: del campo a los cordones urbanos, de modelos imperantes a la apertura hacia una mayor variedad formal, del guaraní o castellano como lengua literaria a la hibridación de ambos, el jopará (el habla de la mayoría de la población paraguaya) y la incorporación del portugués en algunos escritores, en una especie de lengua inventada. El portunhol selvagem es una mezcla de castellano, guaraní y portugués." Román destaca el trabajo de escritores que migraron a otros sitios para configurar el nuevo mapa de la literatura paraguaya. "Como decía Roa Bastos, los paraguayos tienen vocación de exilio", agrega. "Cuatro nombres importantes son Lito Pessolani, Jorge Kanese, Miguelángel Meza y Susy Delgado. Los cuatro son poetas y, en su escritura, condensan las preocupaciones de la mayoría de los escritores paraguayos de la nueva generación."
"Hay varios escritores que deben tenerse en cuenta -apunta Castells-. Villagra Marsal por su libro Mancuello y la perdiz; Carlos Martínez Gamba, autor de las Crónicas rimadas de la Guerra Grande, poema épico en guaraní sobre la Guerra de la Triple Alianza; Joaquín Morales, Javier Viveros y Miguelángel Meza, autor del mejor poemario en cualquier lengua Ita ha'eñoso/Ya no está sola la piedra." Meza participó del XII Festival Internacional de Poesía en la última edición de la FIL de Buenos Aires; leyó sus poemas en guaraní y luego en español. Varios de estos escritores asumen tradiciones negadas por las clases dominantes paraguayas y las representan en sus ficciones. En ese sentido, más que en el plano estético, son herederos de Augusto Roa Bastos.


Homenajes en la Biblioteca Nacional y en La Plata

El supremo guionista exhibe, en la plaza Rayuela de la Biblioteca Nacional, los afiches de las películas que escribió el famoso autor paraguayo durante su estancia en Buenos Aires. Abierto de 9 a 21, hasta el 31 de julio.
Las jornadas "Roa, el Supremo", organizadas por la editorial Mil Botellas y el Centro Cultural El Puente (diagonal 77 N° 195, esq. 3 y 48), se realizarán los jueves 15, 22 y 29 de este mes, a las 19. Mario Goloboff presentará Encuentro con el traidor y otros cuentos (Mil Botellas). El 22 se abordará la faceta de Roa Bastos como guionista, con el docente Carlos Vallina, y el 29 se proyectará la película Castigo al traidor (1966), de Manuel Antín, basada en un cuento de Roa Bastos.

publicado en Diario La Nación

cobertura ABC congreso de literatura paraguaya Buenos Aires

12 DE JUNIO DE 2017 01:30

Buscan recuperar espacios para la literatura paraguaya


Dos jornadas de intensos debates ofreció el encuentro “Pensando la literatura paraguaya en el marco del centenario de Roa Bastos”, que se desarrolló el jueves y viernes en Buenos Aires con representantes de Argentina, Paraguay y Chile.


BUENOS AIRES, Argentina (Maripili Alonso, especial). En la ocasión, señalaron la necesidad de que los nuevos escritores puedan ganar mayor espacio para la difusión de sus obras en la región.
Temas como el bilingüismo, la vigencia y la discusión de las obras de Augusto Roa Bastos, así como las problemáticas que enfrentan actualmente los nuevos escritores fueron algunos de los temas abordados en el encuentro, organizado por el Grupo de Estudios Sociales sobre Paraguay (GESP) y que tuvo lugar en el local de la Fundación Paraguay Cultura.
Durante uno de los paneles, se subrayó la necesidad de recuperar algunos espacios de difusión y el vínculo que tenían los escritores paraguayos con sus pares de la región, en las décadas de los 50 y 60. “Intercambiemos textos, conversemos, escuchemonos”, enfatizó el editor chileno Elías Hienam, de la editorial Libros del Perro Negro, desde la cual prevé publicar los trabajos de Christian Kent y Giselle Caputo en Santiago de Chile, Buenos Aires y México DF.
También aseguró que el libro en papel no compite con el libro digital, al tiempo de señalar las facilidades que hoy ofrece la tecnología para compartir material entre los diferentes países disminuyendo los costos de transporte.
Zulma Romero, hija del poeta Elvio Romero, recordó su experiencia al frente de la desaparecida librería Cerro Corá, a través de la cual se podían conseguir los materiales de autores paraguayos en la capital argentina. Recordó que el principal interés del público solían ser los libros relacionados a la historia, a partir de la cual introducía a los lectores hacia el campo de la literatura con diversas sugerencias. Lamentó además que “hoy llegan libros de Estados Unidos, Europa, pero no del país que está al lado”; al tiempo de recordar la importancia que tenían los congresos literarios para favorecer el encuentro y el intercambio entre los escritores latinoamericanos.
Romero también instó a los jóvenes escritores a buscar espacio en las revistas literarias, al tiempo de insistir en la importancia de que estos también puedan venir a la Feria del Libro a compartir con el público. A su vez, Christian Kent relató su experiencia editando sus materiales tanto en Paraguay como en editoriales extranjeras, haciendo hincapié en la necesidad de que la repercusión vaya más allá de la mera publicación. La discusión también abordó el rol del estado en la difusión y la burocracia existente para acceder a subsidios y apoyos para realizar las publicaciones.
El encuentro tuvo además como expositores a Nora Fiñuken, Carla Benisz, Mario Castells, Alfredo Grieco y Bavio, Humberto Bas, Javier Viveros y Ever Román. Este último, quien además fue uno de los organizadores del encuentro, destacó la participación del público y recordó la importancia que tuvo Augusto Roa Bastos en la escena literaria de Buenos Aires, al dar a conocer a destacados escritores argentinos provenientes del interior del país.
“Con este congreso lo que queríamos era, a la vez de enterarnos sobre lo que se publica en Paraguay, ver qué espacios se pueden crear nuevamente. Empezamos con algunos escritores que estamos viviendo acá en la Argentina, desde Neuquén que vino Humberto Bas, Mario Castells que es de Rosario y yo que vivo acá en Buenos Aires”, mencionó.
Román también enfatizó que es muy raro encontrar ediciones paraguayas en las librerías argentinas, siendo prácticamente el stand de la Feria Internacional del Libro el único espacio donde en la actualidad se pueden adquirir textos paraguayos.

FRAGMENTOS DEL EXILIO
Por otra parte, en coincidencia con la fecha del centenario del nacimiento de Augusto Roa Bastos, este martes 13 se habilitará la muestra “Fragmentos del exilio porteño”, organizada por la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. La exposición ofrecerá un recorrido por los años que el ganador del Premio Cervantes vivió en la capital argentina, donde trabajó como guionista de cine y escribió algunas de las obras más significativas de su producción literaria como “El trueno entre las hojas”, “Hijo de hombre” y “Yo, el supremo”.
La inauguración será a las 19:00 en la sala María Elena Walsh de la biblioteca ubicada en Agüero 2502.


publicado en Diario ABC color

lunes, 19 de junio de 2017

Nota en el diario ABC Color acerca del congreso de literatura paraguaya en Buenos Aires

Una mirada a la literatura paraguaya desde Bs. As.

(07 DE ABRIL DE 2017)

BUENOS AIRES, Argentina (Maripili Alonso, especial). Buscando alejarse del homenaje acartonado, el Grupo de Estudios Sociales sobre Paraguay (GESP) propone celebrar el centenario del escritor Augusto Roa Bastos con un congreso en el que se debatirán distintos aspectos vinculados a la producción literaria paraguaya. Será el 9 y 10 de junio en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Iván Silvero, Carla Benisz, Mario Castells y Éver Román, organizadores 

Escritores, editores, críticos y otros actores interesados en la literatura paraguaya están siendo convocados para este evento que tiene como uno de sus principales objetivos debatir sobre el circuito de Buenos Aires para los escritores paraguayos, entre ellos el propio Roa Bastos.
Mario Castells, uno de los organizadores del congreso, junto con Éver Román, Iván Silvero y Carla Benisz, sostiene que en la actualidad hay muchos escritores paraguayos que viven en Argentina, enseñan, pero mantienen un vínculo fluido con lo que está pasando en Asunción.
“Tenemos por ejemplo a Éver Román, que lo editan editoriales de allá, pero tiene mucha incidencia en el campo cultural argentino; dirige un ciclo de literatura en el salón Pueyrredón que se llama Literapunk. Así mismo hay una camada de jóvenes escritores argentinos que sostienen un vínculo con la literatura paraguaya sin ser paraguayos”, acotó.
Por su parte, Benisz señala que el caso de Roa Bastos puede ser un ejemplo, como el más conocido a nivel internacional, de un montón de problemáticas que afectaron a los escritores paraguayos del siglo XX y que probablemente los siguen afectando hasta ahora.
Una de estas problemáticas fue justamente el exilio, desde el cual tanto Roa Bastos como Hérib Campos Cervera, Elvio Romero y otros produjeron sus obras. “Lo mejor que produjo la literatura paraguaya, sin lugar a dudas, fue en Buenos Aires. Eso tiene una incidencia y creemos que no es casual que eso se dé así. No solamente por el hecho mismo de que pensemos a la cultura paraguaya como afincada no en una territorialidad precisa, sino mismo en el campo cultural argentino”, subrayó Castells.
En este sentido, Silvero sostiene que con esto se rompe la imagen de Paraguay como una isla, al poder interactuar con otras culturas y formar parte de los debates que se daban, principalmente en la década del 60.
Otra de las particularidades que también será abordada en el congreso es la relación con el guaraní y cómo crear una lengua literaria siendo un país bilingüe. Benisz, que basó su tesis de doctorado en la literatura del Paraguay, sostuvo que lo que ocurre con el guaraní es bien particular. “Está muy arraigado y el modelo no tiene muchos otros con qué compararlos”, al tiempo de explicar las diferencias que se dan con el uso de lenguas indígenas en Perú y el catalán en España.
“El castellano paraguayo tiene sus particularidades y no tenés que escribir en guaraní para ser un escritor paraguayo. Esta cuestión del bilingüismo enriquece a los escritores y les da muchas posibilidades”, agregó Benisz, resaltando además la importancia del guaraní para construir lazos desde el exilio.
Otros temas que serán abordados en el congreso son: la circulación regional de la literatura paraguaya, la vigencia y discusión de la obra roabastiana, el lector paraguayo y el lector del Mercosur, el mercado y los circuitos independientes, la literatura paraguaya del siglo XXI, y la vinculación de la literatura con las nuevas tecnologías.
Para la ocasión ya está comprometida la participación de Claudia Pistilli, Javier Viveros, Carlos Bazzano, Christian Kent, Giselle Caputo, Cave Ogdon, Blas Brítez, Sebastián Ocampos, Jorge Montesino, Humberto Bas, Alfredo Grieco y Bavio, Nora Fiñuken, Aida Risso y Damián Cabrera.
Los organizadores lamentaron la falta de apoyo económico de las instituciones paraguayas, pero señalaron su intención de que pueda participar la mayor cantidad posible de escritores, críticos y editores vinculados al tema.
Todas las jornadas del congreso serán de participación abierta y gratuita. Para más información o para inscribirse, se puede escribir al correo paraguay@sociales.uba.ar


miércoles, 15 de febrero de 2017

"Y nosotros qué ?!!!", de Javier Miault



Javier Miault es un artista con una mítica trayectoria musical (TUMBAS NN). Así como a la poesía le tomó siglos quitarse el lastre del acompañamiento musical y ser ella su propia música, a Miault se le hizo necesario empezar a publicar sus poemas; sin embargo, quien escuche sus canciones podrá notar que se mantienen conexiones –aunque no sean muy evidentes-, principalmente en el enojo, en el grito punk.
En Y nosotros qué ?!!! el yo poeta creado por Miault, el que articula con su voz los poemas, es un ser angélico, en cuya dualidad –su permanencia en un estado entre el cielo y la tierra- se sostiene su discurso rabioso. El cielo al que sube la voz de este ángel-poeta tiene sus oficinas en los últimos pisos de gigantescas torres espejadas, donde hay oficinas de multinacionales y grandes sillones que ocupan los políticos de turno. Desde los pantanos de la ciudad –hecha de mugre industrial y hormigón-, el poeta-angélico se eleva pero es interceptado por “ángeles de niebla” que descienden de los cielos de las sociedades de lucro anónimas para frenar su ascenso.
En Baudelaire tenemos la misma lucha –que es la de la poesía moderna-, entre el poeta-ángel, o el poeta albatros, cuyas alas de gigante, manchadas de porquería, desperdicios y sueños truncos, le impiden volar. Aunque ya el barro del siglo XIX era causado por residuos industriales y una moral perversa y criminal, el cielo era de otra especie: ahora es un Sistema empresarial-financiero, matemática anónima, enteramente desprovisto de almas.
En otras palabras, ahí arriba no hay quien escuche; por lo mismo la voz del poeta vuelve a descender hasta nosotros, los de abajo.
Resulta muy interesante que Miault retome este tema clásico para abordar el presente de la poesía: cómo elevar la voz, desde dónde y hacia dónde, a quién hablar. La suya es, por tanto, una poesía de honda tradición, que se vale de personajes filosóficos propios de la metafísica (lo angélico, el bien, el mal) para hablar de la realidad material más palpable: la tierra, las muchedumbres, la miseria, Buenos Aires, el deseo, etc.
Y en este movimiento encuentra un hallazgo que embelesa a los que pretenden hacer un cambio a través de una revolución particular (el arte, la política, el naturismo, etcétera), y es que Dios, el supremo orden mundial, está hecho de una oscuridad esencial, presente en todo y en todos, como una sustancia aristotélica.
Este libro fue publicado por la legendaria editorial Rey Larva el año 2015 en versión cartonera –así como los clásicos vienen en versión tapa dura y de bolsillo, los buenos libros de poesía vienen también en cartón reciclado.
Y nosotros qué?!!! (2015)
Autor: Javier Miault
Editorial: Rey Larva
Género: poesía


reseña publicada en : http://www.solotempestad.com/miaultxroman/

domingo, 1 de enero de 2017

Acerca de #FALSETE, por Esteban Cancio

nombre masculino
1. 1.
Voz más aguda que la natural, que se produce voluntaria o involuntariamente al hablar y sobre todo al cantar.
"empezaron a lanzar gritos en falsete e histéricas risitas"
2. 2.
Puerta pequeña y de una hoja, para pasar de una habitación o sala a otra.
Este es el primer resultado que arroja Google cuando uno busca el significado de “falsete”. Una salida de tono, una ligera distorsión de la voz, una impostación que puede ser incluso involuntaria pero que en ningún caso es natural; y también el hueco que nos permite pasar de un espacio a otro, cambiar de lugar, deslizarnos subrepticiamente o al menos con cierta discreción en un ámbito vecino. El buscador no lo dice, pero también es el título de un libro de Ever Román, publicado por Arandurá (Asunción, 2016).
Dice Humberto Bas en la contratapa del libro que Ever escribe con la frescura y la displicencia de los maestros. Yo no sé si es cierto, al menos no son esos los adjetivos que se me ocurren cuando lo leo. Sí creo que Ever domina una prosa que se despliega sobre la página como un batallón de infantería y avanza sin detenerse hasta aplastar cualquier obstáculo. Ese avance puede resultar desprolijo, a veces, pero es siempre eficaz. Por eso es admirable. Nada más lejos de sus intenciones que la corrección, política o estilística. Ever no escribe como se debe, no escribe correctamente. Por eso nunca lo va a editar Eterna Cadencia. No antes de que le den el Premio Nobel. Porque si algo distingue a los escritores que valen la pena es lo poco que se ajustan a la norma. Y con Ever pasa eso. Parece que nunca hubiera participado de un taller literario. Y sin embargo, te aplasta. Porque su narrativa es tan potente que convierte lo que en cualquier otro sería pedregullo en una bala tumbera. En eso se parece a sus maestros. Porque nadie nace de un repollo y cualquiera advierte que si Ever leyó con atención y provecho a Thomas Bernhard (y algo del aliento largo y entrecortado del austríaco está presente en sus cuentos, más como una mirada sobre lo real que como un modo de escanciar la frase) lo mismo hizo con Gombrowicz. Hay en Ever una obsesión por la máscara, la identidad, la construcción social del sujeto y los mecanismos por los cuales uno deviene argentino, estudiante, empleado bancario, peronista o hincha de Independiente. La militancia de izquierda, en Chupetines, o la estrategia del empleado público para dotar de sentido un puesto burocrático que es apenas un sueldo en una repartición y cuya inanidad solo puede conducir a la locura en La Venus de mantenimiento, hablan justamente de la tensión entre los condicionamientos externos y la libertad a la que todos nos vemos sometidos, y que finalmente nos convierte en lo que somos, si es que somos algo. Y es en esa tensión, justamente, donde se instalan los cuentos de Ever. Un desplazamiento imperceptible convierte la tragedia en una farsa. Condenados a actuar de lo que no somos, hacemos lo posible por cumplir correctamente el papel asignado. Empleados públicos sin ocupación fija, estudiantes universitarios volcados a una militancia desquiciada, poetas que organizan lecturas y riñas callejeras, compañeros de juego del hijo de un dictador obligados a improvisar con angustia la construcción de un verosímil, negocios turbios, papeles falsos, apodos, identidades dudosas, profesiones absurdas. En el mazo de cartas de lo real todos los naipes están marcados, porque la ley organiza en sí misma su propia trampa, y en el sustrato último de toda realidad se adivina el doble fondo. Así es el mundo de Falsete. Puede parecer oscuro o desesperante, pero también es liviano y grácil como un bailarín de tango entrado en carnes (Virulazo) o un crack de fútbol del ascenso, retirado hace años, que se prende en un picado de barrio y con dos amagues nos deja a todos en ridículo. Porque la prosa de Ever nunca pierde el humor, ese antídoto de la lucidez contra el embole de la indignación moral y el rezongo estéril.
Nada más. Leánlo, si pueden.

ESTEBAN CANCIO

sábado, 12 de noviembre de 2016