miércoles, 15 de febrero de 2017

"Y nosotros qué ?!!!", de Javier Miault



Javier Miault es un artista con una mítica trayectoria musical (TUMBAS NN). Así como a la poesía le tomó siglos quitarse el lastre del acompañamiento musical y ser ella su propia música, a Miault se le hizo necesario empezar a publicar sus poemas; sin embargo, quien escuche sus canciones podrá notar que se mantienen conexiones –aunque no sean muy evidentes-, principalmente en el enojo, en el grito punk.
En Y nosotros qué ?!!! el yo poeta creado por Miault, el que articula con su voz los poemas, es un ser angélico, en cuya dualidad –su permanencia en un estado entre el cielo y la tierra- se sostiene su discurso rabioso. El cielo al que sube la voz de este ángel-poeta tiene sus oficinas en los últimos pisos de gigantescas torres espejadas, donde hay oficinas de multinacionales y grandes sillones que ocupan los políticos de turno. Desde los pantanos de la ciudad –hecha de mugre industrial y hormigón-, el poeta-angélico se eleva pero es interceptado por “ángeles de niebla” que descienden de los cielos de las sociedades de lucro anónimas para frenar su ascenso.
En Baudelaire tenemos la misma lucha –que es la de la poesía moderna-, entre el poeta-ángel, o el poeta albatros, cuyas alas de gigante, manchadas de porquería, desperdicios y sueños truncos, le impiden volar. Aunque ya el barro del siglo XIX era causado por residuos industriales y una moral perversa y criminal, el cielo era de otra especie: ahora es un Sistema empresarial-financiero, matemática anónima, enteramente desprovisto de almas.
En otras palabras, ahí arriba no hay quien escuche; por lo mismo la voz del poeta vuelve a descender hasta nosotros, los de abajo.
Resulta muy interesante que Miault retome este tema clásico para abordar el presente de la poesía: cómo elevar la voz, desde dónde y hacia dónde, a quién hablar. La suya es, por tanto, una poesía de honda tradición, que se vale de personajes filosóficos propios de la metafísica (lo angélico, el bien, el mal) para hablar de la realidad material más palpable: la tierra, las muchedumbres, la miseria, Buenos Aires, el deseo, etc.
Y en este movimiento encuentra un hallazgo que embelesa a los que pretenden hacer un cambio a través de una revolución particular (el arte, la política, el naturismo, etcétera), y es que Dios, el supremo orden mundial, está hecho de una oscuridad esencial, presente en todo y en todos, como una sustancia aristotélica.
Este libro fue publicado por la legendaria editorial Rey Larva el año 2015 en versión cartonera –así como los clásicos vienen en versión tapa dura y de bolsillo, los buenos libros de poesía vienen también en cartón reciclado.
Y nosotros qué?!!! (2015)
Autor: Javier Miault
Editorial: Rey Larva
Género: poesía


reseña publicada en : http://www.solotempestad.com/miaultxroman/

domingo, 1 de enero de 2017

Acerca de #FALSETE, por Esteban Cancio

nombre masculino
1. 1.
Voz más aguda que la natural, que se produce voluntaria o involuntariamente al hablar y sobre todo al cantar.
"empezaron a lanzar gritos en falsete e histéricas risitas"
2. 2.
Puerta pequeña y de una hoja, para pasar de una habitación o sala a otra.
Este es el primer resultado que arroja Google cuando uno busca el significado de “falsete”. Una salida de tono, una ligera distorsión de la voz, una impostación que puede ser incluso involuntaria pero que en ningún caso es natural; y también el hueco que nos permite pasar de un espacio a otro, cambiar de lugar, deslizarnos subrepticiamente o al menos con cierta discreción en un ámbito vecino. El buscador no lo dice, pero también es el título de un libro de Ever Román, publicado por Arandurá (Asunción, 2016).
Dice Humberto Bas en la contratapa del libro que Ever escribe con la frescura y la displicencia de los maestros. Yo no sé si es cierto, al menos no son esos los adjetivos que se me ocurren cuando lo leo. Sí creo que Ever domina una prosa que se despliega sobre la página como un batallón de infantería y avanza sin detenerse hasta aplastar cualquier obstáculo. Ese avance puede resultar desprolijo, a veces, pero es siempre eficaz. Por eso es admirable. Nada más lejos de sus intenciones que la corrección, política o estilística. Ever no escribe como se debe, no escribe correctamente. Por eso nunca lo va a editar Eterna Cadencia. No antes de que le den el Premio Nobel. Porque si algo distingue a los escritores que valen la pena es lo poco que se ajustan a la norma. Y con Ever pasa eso. Parece que nunca hubiera participado de un taller literario. Y sin embargo, te aplasta. Porque su narrativa es tan potente que convierte lo que en cualquier otro sería pedregullo en una bala tumbera. En eso se parece a sus maestros. Porque nadie nace de un repollo y cualquiera advierte que si Ever leyó con atención y provecho a Thomas Bernhard (y algo del aliento largo y entrecortado del austríaco está presente en sus cuentos, más como una mirada sobre lo real que como un modo de escanciar la frase) lo mismo hizo con Gombrowicz. Hay en Ever una obsesión por la máscara, la identidad, la construcción social del sujeto y los mecanismos por los cuales uno deviene argentino, estudiante, empleado bancario, peronista o hincha de Independiente. La militancia de izquierda, en Chupetines, o la estrategia del empleado público para dotar de sentido un puesto burocrático que es apenas un sueldo en una repartición y cuya inanidad solo puede conducir a la locura en La Venus de mantenimiento, hablan justamente de la tensión entre los condicionamientos externos y la libertad a la que todos nos vemos sometidos, y que finalmente nos convierte en lo que somos, si es que somos algo. Y es en esa tensión, justamente, donde se instalan los cuentos de Ever. Un desplazamiento imperceptible convierte la tragedia en una farsa. Condenados a actuar de lo que no somos, hacemos lo posible por cumplir correctamente el papel asignado. Empleados públicos sin ocupación fija, estudiantes universitarios volcados a una militancia desquiciada, poetas que organizan lecturas y riñas callejeras, compañeros de juego del hijo de un dictador obligados a improvisar con angustia la construcción de un verosímil, negocios turbios, papeles falsos, apodos, identidades dudosas, profesiones absurdas. En el mazo de cartas de lo real todos los naipes están marcados, porque la ley organiza en sí misma su propia trampa, y en el sustrato último de toda realidad se adivina el doble fondo. Así es el mundo de Falsete. Puede parecer oscuro o desesperante, pero también es liviano y grácil como un bailarín de tango entrado en carnes (Virulazo) o un crack de fútbol del ascenso, retirado hace años, que se prende en un picado de barrio y con dos amagues nos deja a todos en ridículo. Porque la prosa de Ever nunca pierde el humor, ese antídoto de la lucidez contra el embole de la indignación moral y el rezongo estéril.
Nada más. Leánlo, si pueden.

ESTEBAN CANCIO

sábado, 12 de noviembre de 2016

sábado, 5 de noviembre de 2016

viernes, 28 de octubre de 2016

ténder & poema para anna kavan

TÉNDER
La primera línea de un poema
es como el cable de tender la ropa
Ahí sola no significa más que
un recorte en el horizonte
una tensión inútil y arbitraria
Pero por eso mismo tiene el temple
de las cosas que rompen que hieren
Sin embargo he aquí que llega el poeta
y empieza a colgar sus bombachas
sus medias mal lavadas
su camiseta sus toallas
y eso que fue tensión eléctrica
termina siendo la fotografía
de las miserias humanas


POEMA PARA ANNA KAVAN

la tormenta azota las babosas de China
China es el nombre del chirrido
que se pega a las paredes de mi cabeza
erguidas como las de una cárcel
llenas de arañazos
pintarrajeadas con heces
ruge la tormenta en China
espesa como la grasa corporal
esa pátina que protege de la muerte
China es el nombre de la muerte
tormenta es el nombre de la muerte
muerte no es un nombre
es la babosa que unta las paredes de miel

jueves, 13 de octubre de 2016

Revista INVISIBLES

publicaron un fragmento de una novela mía aquí:

Caminata, caballo, caminata

De Ever Román

Presentamos un fragmento de Resistencia, novela inédita del narrador paraguayo Ever Román, en la que asistimos a la supervivencia del protagonista luchando contra el hambre y su propia locura en medio de una llanura, como una presencia fantasmal donde el absurdo ocupa su pensamiento y domina todos sus actos. 


texto aquí:



sábado, 18 de junio de 2016

"A de Adulterio", de Sue Grafton

Ed. Tusquets
Trad. Antonio-Prometeo Moya
Barcelona, 1990


Esta novela policial es parte de la serie dedicada al detective Kinsey Millhone. Supongo que será la primera. La continuación lógica sería B, luego C, y así. Tampoco sería raro que esté salteada.
Kinsey Millhone es una detective de 32 años que vive en uno de esos pueblos superricos de la costa californiana.
Aunque a su alrededor todo sean mansiones y lujo, ella vive en un monoambiente y alquila un despacho dentro de un edificio de seguros. Tiene secretaria y pistola, dos divorcios sin hijos, padres muertos y al parecer no tiene hermanos (aunque esto quizá se aclare con otra letra, "H de hermanos", por ejemplo, etc.).
La primera frase del libro, dice: "Soy Kinsey Millhone". La última línea: "al final siempre me quedo sola conmigo misma". Aunque esta línea final es ambigua (está sola y consigo misma, o sea, duplicada se acompaña, etcétera, ergo no está sola), es imposible perderse en la historia. Además, ella es la narradora y es muy cordial con los lectores; no se ahorra nada.
Nikki la visita y le pide que investigue el asesinato de su marido, crimen del que fue acusada y pasó años presa por lo mismo. Kinsey empieza averiguaciones y encuentra: un jefe de policía huraño, que la quiere pero es rudo y apenas le da libertad de acción; un abogado (el ex socio del asesinado) con el que se encama (este hombre es fogoso y de mandíbula cuadrada), la ex esposa del occiso y un par de exmanates (una de ellas, la cirujeada esposa de un juez federal, borracha y vulgar), otro crimen con el que podría conectarse, chantajes, Las Vegas, Los Ángeles, playas, un dique, una muchacha gorda y un perro atropellado; también un anciano inválido, otro anciano que es sexi y una anciana que teje vestidos para la esposa de un actor. Por el camino, Kinsey va descubriendo un par de cosas, usualmente anodinas.
Las primeras páginas, con buena voluntad, son entretenidas. Después ya da un poco igual. Entretiene imaginar a Kinsey y las demás mujeres del libro todas son sexys, -salvo una, que es gorda. Los hombres, luego de un par de divagantes líneas, también resultan todos muy atractivos. Kinsey Millhone es una mujer sensual, algo pajera incluso, pero hace como que es distante y fría, aunque por supuesto está siempre con la entrepierna al menos tibia. Por supuesto, hay sexo (la primera noche, "hicimos el amor varias veces), pero resulta complicado por causa del trabajo y esas cosas. El sexo es tratado de manera cursi y melosa, aunque breve.
Me dio la impresión de que Kinsey era rubia. Hay muchas rubias en la novela. Ni un negro, o aborigen, tampoco un oriental o judío. El mundo de Kinsey es perfecto. Los crímenes son limpios, sin grandes efectos secundarios (la cárcel que injustamente padeció Nikki aparenta haberle hecho un bien). Solo hay dos personajes con defectos: un niño sordo y una muchacha gorda. El niño es sordo, pero hermoso; la gorda es muy noble e inteligente. Equilibrio.
Lo que más me gustó fue la descripción de una familia disfuncional. El pilar de la casa es una mujer cuya hija ha sido asesinada. Ella es modista. Su marido está inválido luego de un accidente (come papillas, no habla ni se mueve). El exyerno, un hombre hosco y algo siniestro, la ayuda con el marido lisiado visitándola todos los días. Las cosas de la hija están en un sótano: cuadernos, fotos, ropas de niña. El marido lisiado apenas escucha el nombre el nombre de la hija muerta y empieza a hacer lío. El patetismo de esta familia contrasta enormemente con el resto de la novela. Es, por decirlo de alguna manera, la dimensión humana del libro. El resto, es género.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Falsete, de Ever Román



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