Supusieron que era un dragón por su gran tamaño y porque el filtro de sus cigarrillos se quemaba mucho más rápido que la punta que encendía con un mechero que parecía estar adherido a los dedos de su mano derecha. El dragón tenía puesto un sobretodo oscuro y sus espaldas era abultadas, como si bajo el sobretodo llevase una mochila, y al abrir la puerta del bar un viento frío acarició el cuello de los parroquianos.
-El sobretodo esconde sus apestosas alas, dijo Rivarola. No tiene sentido vestirse así con este puto calor. ¿Te das cuenta?
La mesa en que bebe y fuma el dragón está en el fondo del bar. Rivarola y Mateo Díaz ocupaban otra cerca de la barra. La mesa de los dos amigos está atestada de ceniza y botellas vacías. Fue Rivarola el que primero vio al dragón (que supo que se trataba de un dragón), apenas este cruzó el umbral del bar con su gigantesco porte, con sombrero y todo él oscuro, e inmediatamente se lo mostró a Mateo Díaz, y este dijo que sí, definitivamente es un dragón.
Rivarola ahora le dice a su compañero que probablemente el dueño del bar conoce al dragón y por eso no se acerca a ofrecerle una bebida o, por lo menos, saludarlo. ¿Qué carajos bebe un dragón? Mateo Díaz, propenso a los delirios, admite que quizá el dueño del bar, un viejo taciturno apellidado Méndez, es un ex-dragón y que posiblemente el individuo que fuma cigarrillos quemándolos del revés está pasando por una tediosa y dolorosa mutación en humano, hipótesis corroborada con el hecho de que puede erguirse como si fuera una persona normal y, a la vez, seguir poseyendo algunos atributos monstruosos, como el gran tamaño y las alas, etc.
Rivarola y Mateo Díaz beben otras cuantas cervezas mientras observan de reojo al dragón, comentándolo e intercalando otros comentarios sobre temas diversos, como sus respectivas ocupaciones laborales, o sobre la banda de punk que da el concierto al que asistirán luego de la medianoche en un local colindante al bar en que ahora se encuentran.
-Seguro que se va ir al concierto, dice Mateo Díaz, a los dragones tiene que gustarles el punk, seguro que le copa el punk.