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miércoles, 14 de octubre de 2009

exaclamó Razumikin, sacudiendo y apretando las manos de las dos damas...

«¡Me gusta cuando mienten! La mentira es el único privilegio del hombre sobre los demás animales. ¡A fuerza de mentiras se llega a la verdad! Soy un hombre, porque miento. No se consigue ninguna verdad antes de haber mentido por lo menos catorce veces, o quizá ciento catorce veces. ¡Pero nosotros no sabemos mentir! Miente tanto como quieras, pero hazlo a tu manera y te cubriré de besos. Mentir a la manera de uno mismo es casi mejor que decir la verdad a la manera de los demás. ¡En primer caso, eres un hombre; en el segundo, no eres más que una cotorra. ¿Qué hacemos todos ahora? Todos, sin excepción, hacemos ciencia, progreso, reflexión, inventos, ideal, deseos, liberalismo, razonamientos, experiencia, y en todos los terrenos, en todos, en todos, estamos sólo en clase preparatoria. Se encuentra placer en contentarse con el espíritu de los demás. ¡Tengo razón? ¿Es o no verdad lo que digo?»


Crimen y Castigo, de Fiódor Dostoyevski.
Editorial Bruguera SA, 1964. Traducción de Julián Alemany Zaragoza. Página 184.



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sábado, 10 de octubre de 2009

pensaba Raskolnikov, alejándose...

«¿En dónde he leído yo -pensaba Raskolnikov, alejándose-, en dónde he leído que un condenado a muerte, una hora antes de la ejecución, pensaba que si tuviera que vivir en cualquier parte, en la cima de una roca, sobre un espacio tan estrecho que pudieroa colocar en él solamente los pies, rodeado de precipicios, en medio del océano, aislado en tinieblas eternas y soledad infinita; si tuviera que permanecer allí, derecho sobre un pie cuadrado de superficie, durante toda su vida, mil años, una eternidad, preferiría vivir de este modo, antes que morir? ¡Todo a condición de vivir, vivir, no importa de qué manera, pero vivir! ¡Gran verdad! ¡Dios, qué gran verdad! ¡El hombre es un miserable...! Y miserable es también el que, por ello, lo trata de miserable», añadió un instante después.


Crimen y Castigo, de Fiódor Dostoyevski.
Editorial Bruguera SA, 1964. Traducción de Julián Alemany Zaragoza. Página 145.


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