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sábado, 20 de diciembre de 2008

Esta es una historia



“Como un cuaderno de viajes para sonámbulos”

Roberto Bolaño



Esta es una historia de viaje, a través
de las calles de cualquier ciudad.
Conocemos las ruinas en estos
viajes, revivimos los pensamientos de siempre
con condimentos extraños.
Viajamos mirando las hermosas luces de los barrios, como si fueran
luciérnagas de rio;
el colectivo es una habitación exageradamente íntima.
La barca de Noé se repite con cada chofer
y los pasajeros somos los animales escapados del diluvio.
El chofer es Caronte, pero no cruzamos
la laguna Estiguia para vivir nuestra muerte;
ya estamos muertos,
y Caronte nos lleva por las aguas del Leteo,
aguas que bebemos para olvidar el pasado de hace un ratito;
nos lleva de la muerte a la muerte, pero al beber
no recordamos que estamos muertos.
Atravesamos patios en este viaje, y zaguanes,
y departamentos de último piso,
y villa-miserias, y dormitorios de tránsito, y risas,
y paranoias, y bendiciones de pan, y sexo,
y deslealtades, y hambre, etc.
Atravesamos a los otros
pasajeros que nos espantan con sus historias:
los que roban a vecinos y familiares,
los que empedan pendejitas para violarlas sin esfuerzo,
los speed de cada noche, los borrachos de fármacos…
Los que van a misa como a
conciertos cachaqueros
y a conciertos como si fueran a misa.
Los que no paran de olerse los genitales
como si bebieran la caña de
los mendigos.
No falta el vivo que se manda
una paja mientras nadie le mira.
Y los que se enamoran perdidamente, o perdiéndose,
o exageradamente lúcidos.
Mañana miles de mita’is subirán a vender su alma.
Nosotros somos Caronte,
el colectivero es el único pasajero.
Los otros pasajeros no son pasajeros sino
las aguas del Leteo.
Bebemos a los otros como a la leche maternal.
Nadamos en los otros como en el líquido amniótico.
El leteo es nuestra baba.
Nosotros babeamos como si fuéramos el arca de Noé
que se despegó de la montaña
para buscar tierras secas en el cielo.
Habremos de hablar de estas cosas. O habremos
de callar estas cosas hablando de otras.
O habremos de callar simplemente, o
complejamente, o inexplicablemente.
Porque la escritura es la patria
de los cobardes de espíritu, como dice Carlos Bazzano.
Esta es una página de cabalgadores
de palabras. De bebedores inevitables del río del olvido.
Pero solo olvidamos nosotros.
El Leteo se guarda cada recuerdo.
La literatura es la tierra seca a la que
aspiran los grandes botes.
Es la tierra estéril donde lo que ha crecido se impuso
y ya no brotará nada nuevo.
Es por eso que esta página no es de literatura,
sino de cuadernos
de viaje,
de textos en permanente tránsito, como camiones
de carga, paraíso de mochileros.


lunes, 27 de octubre de 2008

Quiero tenderte en mi cama,

Quiero tenderte en mi cama,

sumergirme en tu vientre,

dejar que mis pensamientos se combinen con tu carne;

quiero ser la sangre loca que te llena las venas.

Es hora que abras los ojos.

Deseo, estéril madrugada,

que te despereces como una mujer.






miércoles, 17 de septiembre de 2008

En el tejido del universo

En el tejido del universo ha quedado un objeto sin hilar: mi cuerpo. Mi mente en cambio se desenvuelve por los desfiladeros del tiempo, forma parte de la infinita red de tejedoras anónimas que diseñan los trazos, a veces febriles, a veces nublados, de este mundo que se niega a ser hermoso, que rehuye ser horrible.