"Gran parte de la originalidad de los argumentos de Benjamin se debe a su mirada microscópica (como la llamó su amigo y discípulo Theodor Adorno), convinada con su infatigable dominio de las perspectivas teóricas. «Eran las cosas pequéñas las que más lo atraían», escribe Sholem. Le gustaban los juguetes viejos, las estampillas de correos, las targetas postales y otras juguetonas miniaturizaciones de la realidad, como el mundo en invierno dentro de un globo de cristal, en el que cae la nieve cuando se lo sacude. Su propia escritura era casi microscópica, y su ambición nunca realizada. dice Sholem, era escribir cien renglones en una hoja de papel. (Esta ambición fue realizada por Robert Walser, quien solía transcribir los manuscritos de sus relatos y novelas como microgramas, con una escritura verdaderamente microscópica.) Sholem cuenta que cuando visitó a Benjamin en París en agosto de 1927 (la primera vez que los dos amigos se encontraron después que Sholem emigró a Palestina en 1923), Benjamin lo llevó a una exposicón de objetos rituales judíos en el Musée Cluny para mostrarle «dos granos de trigo en que un alma afín había inscrito toda la Shema Israel»."
Bajo el signo de Saturno, Susan Sontag. Ed. Sud Americana 2007. Pág. 132. Trad. Juan Utrilla Trejo. (La primera edición en el inglés original es de 1972)
"No es casual que gran parte de la originalidad de los textos del invertor de la máquina Benjamin se deba precisamente a su mirada microscópica, convinada con su infatigable dominio de las perspectivas teóricas. «Eran las cosas pequeñas las que más le atraían», escribió de él su íntimo amigo Gerschon Sholem. Le gustaban a Walter Benjamin los viejos juguetes, los sellos de correo, las fotos de tarjeta postal y esas imitaciones de la realidad de los paisajes invernales contenidos dentro de un globo de vidrio donde nieva cuando se lo sacude.
La propia escritura de Walter Benjamin era casi microscóspica, y su ambición nunca lograda era de meter cien líneas en una hoja de papel. Cuenta Sholem que en su primera visita a Benjamin en París, éste le arrastró al Museo Cluny para mostrarle, en una exposición de objetos rituales judíos, dos granos de trigo en los que un alma gemela había escrito completo el Shema Israel."
Historia abreviada de la literatura portátil, Enrique Vila-Matas.Ed. Anagrama 2007. Págs. 10-11
PD: La aclaración de este equívoco sería
ESTA.
Gracias, Vero...
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