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jueves, 18 de octubre de 2018

poema #Carnicería

fui
te lo cuento en
este poema
fui a la carnicería
por milanesas
una señora
estaba comprando
asado
tiras
pidió que le corten
las costillas en
tiras
las costillas de la vaca
no las de ella
y el carnicero
las puso en la máquina
de tiras
que con
siste en una sierra fina
como hilo dental
como bikini
con dientes
que baja y sube
sobre una plancha de metal
los dientes filosos muerden
la carne el hueso
Atención
el caso es que la señora pidió
tiras
más finas quiero las tiras
y el carni
cortó las costillas en
tiras
cada vez más finas
quiero tiras
tiras
decía la señora
y el carnicero cortaba
en un momento las costillas
eran tan finas como serpentinas
casi sin espesor
se movían al viento de la respiración
del carni
más tiras decía la señora quiero
tiras
tiras muy finas
y el carni seguía cortando y las
tiras
las iba amontonando sobre la plancha de metal
eran como un montón de cabellos
cortados
de peluquería
enredados entre sí
y el carni seguía cortando y respiraba
y las tiras de costilla flameaban
algunas iban por el aire
de la carnicería y salía por la puerta
a la calle
yo abrí la boca
tiras
decía la mujer
más finas
y unos hilos de costilla de vaca se enredaron
en mis dientes
en mi lengua
húmedas
como si alguien se hubiera
puesto a lavar cabellos
cortados de una peluquería
luego me los metiera en la boca
y me llenera la boca de
cabellos sangrientos.

martes, 22 de diciembre de 2015

Whatsapp


La antigravedad de los sueños me empujó a la estratósfera
Escribo en el vacío
Mi nave espacial es un celular sin saldo
Escribo mensajes que no se irán
Ni obtendrán respuesta
Mis cadenas se disolvieron
Ya no me reclaman ningún error
Incluso la muerte me ha perdonado

martes, 15 de diciembre de 2015

viento

Hoy le peso demasiado al viento.
Se esfuerza, chirría, se descalabra,
pero no puede llevarme.
Su esfuerzo inútil me contornea,
me dibuja, me borda a mí
contra mí.

Fumador

Ante la noche. Ante eso sin nombre. Ante la retórica. Ante el silencio. Ante la palidez. Ante el ruido. Ante lo impreciso. Ante lo ante.
Cae de mi boca la manzana que mordí. Otra vez ciego.
Ante el fuego. Ante la ausencia. Ante el vértigo. Ante el desamparo. Ante la lamida. Ante la humareda. Ante el amasijo. Ante lo apretado. Ante el ahogo.
Exhalo la vivencia inatrapable del destello. Otra vez plácido.
Ante la parálisis. Ante la rueda. Ante la metamorfosis. Ante la evaporación. Ante el pedido. Ante el ruego. Ante lo callado. Ante lo áspero. Ante lo mórbido.
Se deshilan mis sueños y los soplo. Ante mí.

Caras

De las caras lo que busco es la sombra.
Mientras más luminosa, menos relieve,
menos contorno, pura lisura.
El brillo excesivo enceguece.
Todas las caras de mi juventud son planas;
giran como discos, en bokeh,
como lunas en perpetua traslación translúcida.
He tenido que velarlas para darles misterio.
Mi memoria se parece cada vez más
a un escenario de sombras chinas.
Si el brillo de un ojo me reclama,
le dibujo un párpado pintado de negro.
Mis colores han devenido en negro.
Mi memoria es la noche.
Cuando recuerdo, oscurezco.