miércoles, 29 de septiembre de 2010

“El mantón negro”, de Luigi Pirandello


Ed. El País (Relatos Breves)
Madrid 2007
Traducción de Mario Grande Ramos


Junto a Carlo Goldoni, Pirandello (1867-1936) es uno de los cimientos del teatro italiano (su obra dramática es tan poderosa, que solo se le aproxima Beckett). Pero también creó grandes personajes de novelas: Vitangelo Moscarda (“Uno, ninguno y cien mil”) y Matías Pascal/Adriano Meis (“El difunto Matías Pascal”). Y escribió un amargo ensayo sobre el humor (El Humorismo) y muchísimos relatos.
En este volumen se reúnen dos cuentos largos, en los que, como el resto de su obra, los personajes cargan con su vida, extraños a ella misma, sin encontrarse nunca cómodos en vivirla, como si no tuvieran ninguna posibilidad de tomar sus riendas: como si ellos, en cuanto seres vivos, no fueran más que una excusa que encuentra la vida para manifestarse ella misma.

El Mantón Negro
“Abandonó la cabeza el respaldo del sillón, extenuada, desmadejada”
Pag. 12

Eleonora queda huérfana muy joven y a cargo de su hermano menor, Jorge Bandi, y de otro chico, Carlo D’Andrea. Sacrifica su juventud por que los dos tengan una buena educación. Lo hace con éxito. Sin embargo, el sacrificio que ella comete resulta tener tal peso en la vida de los dos hombres, que se les borra para siempre la sonrisa: “Miopes ambos… Parecía hermanos, de la misma edad, de la misma estatura: altos, delgados, con aquella rigidez angustiosa de quien lo hace todo en punto, con minuciosidad” (pag. 7). Mientras que Eleonora, como buena comadrona siciliana, al madurar engorda como una vaca.
D’Andrea se hace médico y Bandi abogado: trabajan sin parar y compran una finca en una villa, adonde envían a Eleonora a “descansar”. Ella no ha cumplido más que 40 años y no se considera acabada, pero sin embargo todo le dice lo contrario. Se resigna.
En la villa conoce a Gerlano, un bruto y gordo adolescente, campesino, obligado por el padre a estudiar sin parar: 3 años lleva intentado acabar un curso, y es imposible. Sufre. Eleonora entonces se ofrece a darle clases y no puede evitar reírse de Gerlano, pues no hay caso. Un día, sin embargo, el joven se abalanza sobre Eleonora y paf: hace panza. A parte de la vergüenza de un embarazo en tales condiciones, Eleonora mira a Gerlano y siente todavía más vergüenza: ¿a esto la llevó tanto sacrificio?
El hermano, Bandi, fuerza una boda. La familia de Gerlano está feliz, pues la inversión en el hijo dio sus frutos.
La escenificación del relato es como una puesta teatral clásica, con algunos flash-back. Mucha, y puntual, intromisión en el universo interior de los personajes; y un paisaje que transcurre indiferente, inexpresivo, indiferente a los dramas humanos. El fraseo es preciso, lacónico, muy visual. Una elaboración sutil del expresionismo pictórico, con contrastes impresionistas: lúgubres arrebatos pasionales contra un cielo que cambia sutilmente de tonos. A pesar de estar muy emparentado con el melodrama, el resultado es muy intenso.
La protagonista, Eleonora, lleva su vida como un mantón negro. El luto, por supuesto, es por ella misma. Al final se deshace de él, y éste termina planeando en el aire, ingrávido, más liviano que la liviandad, frágil, como si solo, puro símbolo, no tuviera ninguna consistencia: el luto no es, sino cuando es portado por alguien.

La Renta Vitalicia
El segundo relato comienza como un bellísimo logro pictórico del XIX: “Con las brazos apoyados en las piernas separadas y dejando colgar, como muertas, las manos terrosas, el viejo Marábito estaba sentado sobre el ruinoso poyete junto a la puerta de la roba” (pag. 45). Las manos terrosas, muertas por no ser usadas, representan lo que fue Marábito en su vida activa: agricultor, primero en Argentina, donde ahorró dinero y se compró unas tierras en Sicilia, y una vez allí se dedicó a trabajar sin hacer nada más. Envejeció, y al no poder trabajar más, decidió esperar la muerte de la manera más resignada posible. Tenía 75 años e hizo un trato con Sciné, llamado el Maltés; por una renta vitalicia, a razón de dos liras por día, el Maltés se quedaría con la finca a condición de cumplir el trato hasta la muerte de Marábito.
Una apuesta, a fin de cuentas, especie de descansada ruleta rusa. El Maltés es mucho más joven, por lo cual no duda de ganar. Marábito se recluye en la ciudad, sufriendo un desamparado exilio laboral, es decir, su razón de existir, el encanto que encontró en este mundo, su justificación. Sin embargo, como pasa en las apuestas, pierde El Maltés. Entonces Marábito hace un nuevo trato con el abogado de este, Nocio Zágara. Su vida se extiende interminablemente, por sobre las peripecias de los demás. Entonces, la vida de Marábito, su conservación, se vuelve causa popular. Ve la gente en su persistencia una posibilidad de venganza de los pobres hacia el abuso de los burgueses: Marábito ya mató al Maltés, también podrá con el abogado Zágara, y después quién sabe con quién más.
Al parecer, la muerte se olvidó de Marábito. Y en vez de disfrutar lo que tiene por delante, el campesino lo sufre como una carga: se siente culpable de la muerte del Maltés, por haber vivido más, y también porque Zágara, que aprendió a quererlo, ya le está pagando demasiados años de renta, por encima del precio de las tierras.
Humorísticamente trágico, el cuento es una reflexión sin conclusiones sobre la vejez (¿qué es un hombre sin sus manos? ¿Una carga?), la elección arbitraria que hace la muerte para obtener acólitos y servidumbre, la herencia y las posesiones materiales, y por supuesto la dignidad.
También como en “El Mantón Negro”, en este cuento la puesta teatral de las escenas es lo principal en la estructuración narrativa: hay diálogos ingeniosos, personajes que contrastan, fotogramas expresionistas, tensión dramática bien dosificada; hasta que hacia el final el relato transcurre robándonos el aliento.
No son lo mejor de Pirandello, pero su encanto transciende una vez acabado el libro.

4 comentarios:

kovalski dijo...

gracias por la reseña, es un autor que tengo aún pendiente y estos relatos parecen una buena forma de acercarse a su obra,me lo apunto, saludos

kurubeta dijo...

esta peli de lso hermanos sta basada en varios cuentos de Pirandello:
http://www.videomeli.com/video/u7KcV9QIguM/kaos-1984-paolo-vittorio-taviani.html

e. r. dijo...

Hola, Kovalski. La verdad es que es muy copado Pirandello. El difunto matías pascal es fácil de econtrar, y está buenísima, je. Como un alejandro dumas existencialista, pero mejor, mucho.
Saluds

Kuru, voy a revisarla. Saludos!

KuruPicho dijo...

diedrich diederichsen.

personas en loop. ensayos sobre cultura pop.
(Interzona, 2005, baires)