domingo, 2 de agosto de 2009

Pizarnik por Barjalía


"Alejandra Pizarnik. Anatomía de un recuerdo", de Juan Jacobo Barjalía. Editorial Almagesto. Bs As, 1998.


En este libro de memorias, Barjalía cuenta el período que trató con Pizarnik entre los años 1954 y 1955. Pizarnik tenía entonces 18 años, él le doblaba la edad, ella era su alumna en la Escuela de Periodismo y él dictaba allí un curso sobre literatura moderna.
Por lo que nos cuenta Barjalía, Pizarnik tenía granos, era bajita y feucha, con labios sensuales, y no había pasado de leer a Rubén Darío. Barjalía la deslumbró contándole del dadaísmo y los surrealistas, le calentó la chuchi y la hizo su amante. Ella se convirtió, digamos, en un delicado e hinchapelotas juguete sexual y aparato receptor pasivo de las reflexiones del lascivo y pesado profesor. Las reflexiones sobre diversos temas inundan las páginas de este libro y hacen que a uno le den ganas de amputar, por lo menos, el 95 %. Barjalía considera tan importantes sus reflexiones que las recuerda letra por letra. Incluso pega recortes de sus clases, un capítulo de una obra de teatro y cartas.
Pizarnik era entonces una adolescente con tremebundas ganas de mojar el bizcocho, como se decía antes, y además Barjalía le daba clases extracurrilares, libros, contactos con personalidades de la época (Girondo, Pichón-Riviére, etc.), y la ayudó a publicar su primer libro, "La tierra más ajena"; y también le dio una mano con su segundo libro.

Parece ser que en esta época Pizarnik ya era una chica inestable. Vivía con sus padres en la ciudad de Avellaneda, calle Lambaré 114. ¿Existirá todavía esta casa? Su padre era un joyero judío y su madre una gorda rezongona. Tenía una hermana que estaba buena, llamada Myriam. La apodaban Buma (flor en idish). No tenía amigas de su edad. No sabemos si se culeaba a alguien más, pues Barjalía, viejo egoísta, no da información al respecto. Le gustaban ya, y la angustiaban, los escritores suicidas. No le gustaba Joyce. Mostraba una ambigua inclinación lésbica, puramente intelectual, acotada por el moralismo de la época. Barjalía tampoco cuenta si se la llevó alguna vez a un encuentro swinger, aunque probablemente a ella le hubiera gustado, especialemente si le tocaba una mujer gorda y maternal. Pizarnik era asmática y pastillera, como una buena chica de zona sur. Peleaba mucho con la madre y en una de estas se escapó de la casa y fue a pedirle matrimonio a Barjalía, como si pidiera un exilio político. Pero éste se negó, y ahí se acaba el libro.
Pizarnik no le dedicó abiertamente ningún poema a Barjalía, como sí hizo con otras personas. Lo olvidó. Amor adolescente. En fin, era un pescado. Solo encontré un poema a un tal Jean, que puede estarle dedicado pues Pizarnik lo llamaba Jean-Jacques.


En las últimas páginas del libro, hay dos sentidos poemas que Barjalía le dedica a Pizarnik.
Un gran lamento por sí mismo y también un ejercicio de autoafirmación gritona y pedante es este libro. Como fresco de la época, resulta lamentable. Pero aún así con bastante interesantes algunas páginas sobre la personalidad de Pizarnik y sobre el carácter de los poetas argentinos y chilenos (Barjalía cuenta un viaje a Chile) de esa época, todos muy dolorosamente faltos de autoestima, megalómanos, cursis y, en lo posible, apasionados.



-

21 comentarios:

Richard dijo...

Hola Ever: Este libro parece interesante a pesar de Barjalía...o, mejor dicho, me gustó tu reseña tanto que me gustaría saber más de Pizarnik en alguna forma. ¿Has leído el cuento de Pizarnik sobre "La condesa sangrienta"? ¿Vale la pena de leerlo? ¡Saludos!

Mafalda dijo...

...

La Pizarnik, una mujer muy atormentada, y luego rodeada de esa clase de tipos.
Su poesía es muy intensa.

Gracias por compartir.

Mafalda

Malik dijo...

¡Qué asco! reseñar ese libro no me parece buena idea, se merece el silencio.

mariano skan dijo...

Esta reseña tiene una doble función: 1ºno leer el libro por las sandeces de Bajarlía,2ºdisfrutar del desenfado de la escritua, suena trolo, pero esa es la palabra, si molesta la reseña es porque es picante. Supongo que si hubeira estado expresado de otra manera, el libro no hubiera soportado ni siquiera un post, sin embargo me ayuda a pensar a Pizarnik, en verla casi adolescente, presa de los bajos instintos del señor Bajarlía que lo único que hizo con ese libro fue bajar líneas, como si él también tuviese que formar parte de los poetas atormentados argentinos. Las hermanas Pizarnik, todo un encanto, una poeta la otra linda, la gorda madre, si Pichón-Riviere hubiera escrito un libro sobre Pizarnik hubiese sido más famoso que su escuela de psicología social.

Muy buena su reseña Ever.
saludos

e. r. dijo...

Hola, Richard!
Sí, conozco el relato. La prosa de Pizarnik siempre me dejó con sed, por decirlo de una manera. Con sus poemas tengo una relación ambigua, bisexual, de tira y afloje, pero la quiero, oh sí que la quiero. Creo que era una tipa atractiva.
Barjalía es un detalle desagradable en este libro, pero de alguna forma necesario.
Saludos

Mafalda querida,
es tal como decís.
Saludos

Malik,
sí que sirve, para qué, quién sabe.
Gracias por la visita.
Saludos

Mariano!
Tal cual, Pizarnik sobrevive a la pesadez de Barjalía y es todo un logro. Lo de los condimentos, debo confesar que me guardé unos cuantos, pues tampoco hay que empalagar.
Lo de suena trolo, genial. Es muy viril esta expresión, juaz.
Saludos y gracias por pasar.

marichuy dijo...

"[...] en un delicado e hinchapelotas juguete sexual y aparato receptor pasivo de las bobas reflexiones del lascivo y pesado de Barjalía"

Auch Ever, qué cruel y despectivo sonó eso. Hasta sentí feo por la Pizarnik y mira que yo disto mucho de ser una feminista a ultranza, pero sentí feíto, jeje.

Saludos

Ojaral dijo...

Pastillas de sarcasmo para desacralizar el ambiente. Una genialidad esta reseña. Hasta den ganas de leer el bodoque pa cagarse de risa. Je
Saludos!

A dijo...

No creo que disfrutara el libro, pero tu reseña me ha hecho la mañana. Pizarnik no es mi hit, ni esta en mi top five, pero me gusta a secas y me cae bien, aun asi no senti ofensivo con ella lo que mencionas del tipejo...sino con el tipejo.

Besos sonrientes
A.

W dijo...

Me gustó tu post.... mucho.... más que la reseña, tu forma... como decimos por acá : "sacaste de tu ronco pecho"

Marina! dijo...

Mirá vos el puterio literario...ja, estuvo bueno. Muy interesante. El sufrimiento parece ser una marca recurrente en la vida de los grandes escritores.
Que bueno que Pizarnik no le dio mas bolilla a Barjalia.
Saludos Ever!

e. r. dijo...

marichuy!
pero sería completamente icapaz de ofender a la chica. más bien hacia barjalía apuntaba aquí.
gracias por la visita.
saludos

hola, ojaral!
el sarcasmo es una especie de ternura a veces, verdad?
es increíble la de frases que le salen a uno para responder comentarios.

Hola, A
has acertado.
Gracias por el comentario.
saludos

HOla, W
mientras de allí no salga catarro estamos bien.
gracias por pasar!
saludos

Hola, Marina!
Una especie de sufrimiento de pose también en muchos, aunque no en el caso de pizarnk, al menos eso creo.
saludos y gracias por la visita.

bardamu dijo...

la casa de Lambare existe. con modificaciones. en la esquina hay un cartel que menciona a alejandra. en la casa hay una placa, que no se refiere a pizarnik sino a la profesión de su actual poseedora.

bardamu dijo...

Otra cosa: no leí este libro. Pero conocí a Bajarlía. Merece todo mi respeto. Como persona y como literato. Entre otras cosas, Bajarlía fue el único (hasta que al final apareciera Zito Lema) que no le cortó el rostro a Fijman, cuando todos los demás (Borges, Girondo, etc. etc. un largo etc.) lo dejaron podrirse en el loquero por más de 30 años. Saludos.

e. r. dijo...

Hola, bardamu
cuando uno comenta los textos sin reparar en los autores, lo hace como si estos no fueran más que personajes literarios, y los quiere así. no conozco a barjalía, sino solo al barjalía de este texto, y lo quise como tal.
no hay persona que no se merezca respeto.
saludos

N. dijo...

UPS! si me regalaran ese libro ahora no sabria que hacer!!!
que me recomienda???
Saludetes

e. r. dijo...

Hola, N!
Pues leerlo.
Saludos

Andromeda dijo...

Qué reseña tan sabrosa, no se me ocurre otro adjetivo; vaya que me reí y la disfruté.
No le he leído nada a la Pizarnik, pero me gustaría probar con La condesa sangrienta.

Un saludo!

Seba dijo...

otras personas han sabido sacar provecho de mucho de lo que contiene el libro de Bajarlía, me parece que l reducís demasiado, puede ser cierto que al leerlo da la impresión de querer colgarse de Alejandra, pero me parece más interesante pensar que un tipo así como lo describís vos se haya enganchado de una pendeja así como la describís a Flora (interesante el asunto sobre su nombre)

e. r. dijo...

Hola, Seba

HAy mucho de cierto en lo que decís. Pero escribir en un blog te da un impulso irresistible por escribir tonterías, por lo menos en mi caso. Por ejemplo, escribí una injusticia aquí, de puro emo, que quisiera corregir, pero lo dejo: que el libro es malo como fresco de la época. Esto es totalmente falso, pues en verdad Barjalía escribe como si todavía estuviera allí. Si leés los comentarios anteriores, ya me machacaron bastante. Respecto a la seducción que Pizarnik ejerció sobre Barjalía, supongo que influyó mucho la juventud de ella, su accesibilidad y esa cosa profesoril que empuja a seducir alumnas.
Por otro lado, la oscura y llorona Pizarnik, tan apaleada en los ambientes literarios marginales (ambientes de este blog), necesitaba un gesto de cariño, eso quise darle, independientemente de que su poesía me guste o no, o que Barjalía se haya colgado de ella o no; nomás para posar antes sus criticones.
Saludos y gracias por pasar por aquí...

Anónimo dijo...

Si algo tiene de malo esta reseña, es que cae en el cliché estúpido y feminista de "pobre-chica-joven-inocente-que-sufre vs profesor-viejo-verde-que-se-aprovecha", una previsible y facilonga boludez.

Al fin de cuentas Pizarnik quiso casarse con J-J y él se negó, porque entre otras cosas Pizarnik era imbancable, inmadura, inestable y fuera de la literatura tan hueca como la Xipolitakis. Claro que nadie va a decir esto porque imaginate: una MUJER! Está terminantemente prohibido, es machista, bla bla bla. Hay que decir que fue una valerosa combatiente contra la opresión de la mujer (TODAS las mujeres lo son), a pesar de que quien le hizo la vida imposible fuera su madre, en la típica familia judía matriarcal hasta la asfixia.

Así que si hay que agarrársela con alguien, que sea con el pobre tipo. Contra el varón se permite todo sarcasmo, luz verde, todo bien.

Me gustaría recordar que J-J, además de escribir muy bien, tenía unas pelotas de acero: se animó a sacar de la cárcel a Antonio Di Benedetto en 1977, nada menos, cuando estaba desaparecido. Con la inútil de Pizarnik ya podía morirse el mundo.

Y tuvo su justo castigo: hoy es copiada hasta la saciedad por un montón de emos nabos. Pizarnik es un juguetito dark, la leés y la leés pero llega un momento en que es previsible y hartante.

Perdón por el sacrilegio eh?

Anónimo dijo...

Otra cosa: es "Bajarlía" y no "Barjalía". Y no es un error tipográfico porque está mal escrito varias veces. Menos mal que ofrecen "corregir y editar textos", che.