lunes, 31 de agosto de 2009

Lecciones de nuestro querido J. R. Wilcock

"Sin más Virgilio que difusos borradores abolidos"
Historia técnica de un poema. Editorial MATE, 2001




Gombrowicz decía que la poesía (cito de memoria y solo acierto en parte) era como el dulce de leche sin el pan: sola empalaga y se disfruta recién, o mejor, en una torta o con una tostada. Es decir, adquiere su peso recién cuando forma parte de algo más amplio, como la novela, el ensayo, el teatro, etc.
A pesar de que el enunciado es muy seductor por su irreverencia, especialmente por su posicionamiento ante la postura tan enfática y pedante de Breton que decía que la prosa se ocupa nada más que de banalidades y la poesía de lo escencial, no puede estar uno completamente de acuerdo. Nada prueba que la una o la otra se ocupen de otra cosa que de sí mismas. Y que ambas se ocupen, por tanto, de "cosas escenciales".
El librito de Wilcock hace la crónica de la composición de un soneto, valga decir que bastante malo, cursi.
Dice J. R.: "Ser poeta es enunciar la verdad... Las correcciones, las supresiones, y todo el proceso de la investigación poética, representan la discriminación de una verdad; esa verdad es el poema terminado."
El poema que cita J. R. empezaba (se inspiraba) con un endecasílabo proyectado como verso final:
eternamente, eternamente tuyo...
Una frase así tan efusiva (el verso) hace pensar en un sentimiento profundo. Pero Wilcock no hace alusión del mismo en la crónica de la composición del poema. Es más, este verso es olvidado completamente, incluso de la idea inicial (el enunciado de la frase) es desechada por otra.
Wilcock dice que empezó un día con un cuarteto, que modificó al otro día, por las rimas asonantes y consonantes, y continuó modificando, por toda esa cosa de ambientación y textura verbal, hasta lograr un poema que no tenía absolutamente nada que ver con el primer verso. En la crónica detalla el proceso paso a paso, incluyendo los fragmentos dejados de lado.
Siguiendo su comentario inicial, la verdad sería el resultado (el poema) final. El proceso es la peladura de la banana.
De ser así, la verdad de la poesía se obtiene por la manipulación de la prosodia.
¿La verdad de la prosa, entonces, es el resultado de la manipulación de la retórica?
En todo caso, la verdad a la que se alude no puede ser ontológico-platónica, sino, para resumir, podríamos decir, citando a la semiología posmoderna, que el texto es la puesta en escena de la verdad.
Ejemplifiquemos: Una cantante da un espectáculo, entonando canciones de amor loco, con desgarramiento incluido, arrancándo lágrimas al público del auditorio. Luego del concierto, la cantante va a casa en taxi, regatea el pago, enciende el televisor para ver cómo salió el concierto desde los noticiarios, habla con su representante del los resultados económicos de la empresa y se queja de su estúpido público, que no la dejaba cantar con sus gritos, y que se ponga tan creyente del tonto romanticismo tarareando las estúpidas letras de sus canciones.
Lo publicado por la cantante sería la canción durante el concierto. El resto, cola desvaída que solo interesa a la crónica de periódicos de escándalos, no importa al crítico del espectáculo (crítico literario) ni al público (lectores de la obra), pues las únicas manchas que podrían afear el concierto (el texto) sería que la cantante desentone (cacofonía), se tropiece (clichés) o algo parecido durante el concierto (exposición de la verdad).
La verdad es aquí, entonces, el resultado del concierto (texto) en el que la cantante (escritora, poeta) escenificó un discurso estético que para que un público (lectores) lo aprecie y lo sufra (emoción estética).
¿Cómo hace la verdad la cantante? Pues ejercitando el cuerpo, la voz, eligiendo un escenario adecuado y cautivador, ordenando sus canciones, instruyendo a los múisicos, etc.
¿Y el poeta? Pues trabajando más o menos las mismas cosas.
J. R. Wilcock no es un romántico de ley. No cree en transmitir la voz de Dios o tirar mensajes a la humanidad, o algo similar, sino que se ocupa de la labranza del poema como quien hace un jarrón.
¿Hacén otra cosa que jarrones los escritores?
Muy probablemente no.
Dice Wilcock: "Mostrar cómo la paciencia puede imitar al talento, y el tacto disimular la pobreza, fue mi voluntad general..."
Por todo esto, el libro es aleccionador, valiente y por tanto admirable. El texto de la crónica lo publicó por primera vez en la revista Sur en 1949.
El libro contiene también una selección de sonetos, de los cuales sobresale el que sigue.


LOS URBANOS
Vivimos en ciudades populosas
porque nos gusta estar entre la gente,
y las complicaciones del presente
nos insta a hacer uso de las cosas

que en pilas cada vez más numerosas
ofrecen las vidrieras al cliente,
luz eléctrica, radio, agua caliente,
revistas y bebidas gaseosas.

No, nunca más nos gustará la vida
tediosa de los campos despoblados,
con arañas, ratones y alambrados;

salvo el domingo como interesante
cese de una rutina repetida,
especialmente con un sol radiante.



+

19 comentarios:

marichuy dijo...

Ever

Voy a hacer un comentario fuera de lugar: vine, me llevo el texto para leerlo y en la noche regreso a comentar (ahora ya debo salir al trabajo y allá no tengo acceso a blogger).

Saludos

PS Quiero reiterarte que tu "Fumón" anterior está increíblemente bueno.

kurubeta dijo...

Gombrowicz y su rechazo d elso poetas en realidad pertenece a una alrga tradición ke por lo menos se remonta a la republika son poetas de Platón....Depois vbiene Tostoi, cioran,m y un largo etc.
breton tomo muy en serio a su odiado valéry, la prosa ke nos ea "poetika" como se ve en Broch no es nada, y un adelantado como Novalis lo demostró en todos sus textos...
hay buenos poetas
y buenos no no-poetas...
claro
la poesía tiene un aurea ke
la prosa a veces le cuesta alcanzar pero ya pasará
un abrazo
y Wilcox es jeor narrador breve ke pòeta!
pronto escribiré si puedo sobre su bellisimo SINAGOGA!!!

mario skan dijo...

J R es un freak, porque eso de ir y escribir en italiano está por verse, pero agregando lo que escribe, completa el círculo de rareza.
Me gustó su exposición y ejemplo de la cantante.
El soneto parece una joda.Un tema de Les Luthiers," ...por qué vivimos alienados, porque la ciudad se a llenado de gente..eeehh, ehhh" ( lo conoce? )
Sudamerica publicó una serie de Wilcok y los libros son atípicos, un escrotor cargado de humor.

Una vez quise leer Los 2 indios alegres.pero el libro parece una gran broma, se divertía escribiendo. En ese sentido Aira se asemeja a Wilcock.

saludos

e. r. dijo...

Hola, Marichuy!
El libro es lo interesante.
Gracias por la visit. Saludos

Kuru,
tal cual eso de Platón, que con su rechazo fue el primero en tomarse en serio a los poetas, después de todo.
La sabiduría en la frase: "la poesía tiene un aurea ke
la prosa a veces le cuesta alcanzar pero ya pasará" !
No se puede agregar más.
Definitivamente la sinagoga es lo más. Tengo una partida del tipo para leer. Está bueno tener libros sin leer, después de todo.
Saludos

Hola, Mario
Eso de que el poema es una joda es iluminador. No sé por qué en mi primera lectura le dí como un tono trágico, pero la verdad nada que ver. tiene un humor sorprendente, no me refiero a la carcajada, sino que te deja un poco atontado, este JR. Tengo un conjunto de los publicados esos que decís. Dos indios todavía espera, hace un par de años. Ya me tocará.
Saludos

marichuy dijo...

Ever

Me encanta esa analogía -nada romántica por cierto- entre el empalague que pueden producir el dulce de leche y la poesía, de no estar bien acompañados o diluidos.

Yo pensaría que la cantante "haría poesía", si durante su concierto lograra estar en comunión con su público.

Saludos

Andromeda dijo...

Jamás había leído algo como esto de que la poesía necesita formar parte de otro tipo de texto para destacar; tampoco estoy muy de acuerdo...
Me gustó mucho la ejemplificación, y el asunto de la "labranza de un texto como quien hace un jarrón" (sea poema o no).
Me identifico con el poema final, aunque las complicaciones de mi ciudad hacen que empiece a pensar en ratones... :)

¡Un saludo!

W dijo...

Ever:

Debo confesar que a mí la poesía nunca me ha arrancado suspiros y es precisamente porque la siento de alguna manera manipulada y muy forzada...

O tal vez me falta sensibilidad...

Marina dijo...

Interesante. A priori, creo que me gusta la poesía, pero todavía no me he asomado a ella. Salut

N. dijo...

Siempre es muy interesante lo que nos comparte. de W solo recuerdo a "los amantes" y realmente no se que es pero me parecio muy muy bueno, nose si lo habra practicado y aprendido, pero le salio redondo el asunto.
Particularmente no le tengo mucho amor a la poesia y de la prosa solo se que me la explicaron en la escuela primaria un dia de tormenta, de esos en los que no hay mucha luz y todo huele a humedad.
En realidad no se si es amor o desconocimiento. La verdad que lo que me pasa es que leo y enseguidita se esfuma (¿no se me la habran fumado en el post anterior?).
En fin, que no la retengo como para poder formar algo con ella mas que un instante.Igualmente creo que tal vez algo del poeta estara en el jarron,aunque sea en su boca... y si que hablo a boca de Jarro! :b
beso

Abrujandra dijo...

Ah...Wilcock y sus indios tarados, su templo etrusco y otras cositas más que tengo pendientes de él.
Ahora sé más de él, gracias.

Richard dijo...

¡Hola, Ever! Lo del "dulce de leche sin pan" de Gombrowicz es genial, y tengo buenas memorias de La sinagoga de los iconoclastas de Wilcock. Prefiero la prosa a la poesía, y prefiero dulce de leche (con o sin pan) a la mermelada (con o sin pan). ¡Saludos, mi amigo!

jviveros dijo...

Magnífico texto, Ever. Esta "rivalidad" poesía-prosa me recuerda a la oposición armas-letras que tanto preocupaba a los antiguos (llamativo que Cervantes y Quevedo hayan fallado por las armas). Wilcock está brillante en La Sinagoga de los iconoclastas.

Strika dijo...

¡Qué buena analogía! Saborear la poesía siempre me ha parecido igual de difícil que saborear algo demasiado dulce. Pero claro, así como hay de todo en la gama de lo dulce, también lo hay en la de la poesía.

Saludos

gsl dijo...

Wilcock acierta cuando dice que la paciencia puede imitar al talento, los buenos escritores siempre son los obstinados. Está muy bueno el poema tb. Un abrazo.

Edgar dijo...

Hey Ever, como siempre tomas esa parte tembola de la antipoesía, esa parte de verdad demostrada que tanto convence.
Es análisis de la cantante.......................
Cioran reniega de la poesía hacia el final de su vida, Wilcoxk no acierta ni desacierta, simplemente ejercita la fina ironía de la que es un maestro, desde dónde escribís Evercito?
Pero al menos lees...y mucho...eso es lo más bello de vos......no como Mendez y muuuuuuuuuuchos yakareteros que se la pasan solapeando........
Abrazos sinceros desde el puerto, mientras se enfrían las Pilsen de lasputas embarazadas y Garibaldi se cuece en un jugo de vorivori (que non es di contravando).

e. r. dijo...

Marichuy,
lo de la "comunión" es un punto a tener en cuenta.
saludos

andrómeda,
el campo el campo, acá están con marchas y contra la ley de radiodifusión, aunque mucho que ver con los ratones no tienen. pues sí, está bueno irse un buen rato.
saludos

w,
quizá sea exceso de sensibilidad...
saludos

marina,
http://www.antonioporchia.com.ar/sp/voces.php
saludos

n,
el ejercicio de la ironía creo que forjó con paciencia en tu caso. http://www.geocities.com/Athens/Parthenon/4429/rgjpoema.html

abrujandra,
ese mismo que decís es wilcock. etrusco. como los fideos.
saludos

richard,
jaja, pues lo importante es disfrutar. con un poco de manteca en el pan, el dulce aparente que empalagará, pero adquiere consistencia, jeje.
saludos

jviveros,
pues sí, como muchos narradores van por la poesía. lo cierto es que no alcanzo mucho diferenciar la una de la otra, al menos no en la literatura que me gusta.
saludos

gsl,
es tal cual como decís. nada que agregar.
saludos

hola pou,
pues escribo desde la curiosidad, mismo sitio en que me siento para la lectura. que disfrutes las pilsen, que ya tocarán, gordas y sudadas de frío.
saludos

Elumber dijo...

Hey ever, la masa pide más...
tamos desorientaos

N. dijo...

OTRO CUENTO!!!!

e. r. dijo...

Humbert, N.
saludos!
ya está ahora.