martes, 27 de enero de 2009

El gran capitán (un paseo) 4




1ra parte
2da parte
3ra parte

14 hs. Tenemos dos compañeros de asiento. El primero es un joven de unos 25 años, con barba de chivito y jeans azules. Nos dijo que este es su primer viaje en el gran capitán. Este compañero tiene parientes en el fondo del vagón, por lo que está peregrinando de un lugar a otro constantemente. No sabemos, por ejemplo, dónde pasó la noche. Durmió apenas partió el tren, en capital; una hora después despertó y fue a algún sitio. Volvió y durmió otra vez. Despertó de vuelta y se fue. Luego volvió a dormir. Estas escenas se repitieron varias veces hasta que a eso de las 3 AM se fue y recién regresó cuando estábamos tomando el mate del desayuno. No nos contó dónde fue ni por qué lo hizo; se limitó a compartir unos mates con nosotros. Por si ulteriormente realiza un acto notable, le llamaremos Kid. Nuestro segundo compañero es un señor de unos 60 años. Enjuto, de bigotes y anteojos fotosensibles, va vestido con un pantalón de tela y una camisa a cuadros. Se llama Bigott. Subió a bordo con una mochila pequeña y una bolsa de cartón como equipaje. Cuando embarcábamos en el tren, todas las luces estaban apagadas. Debíamos orientar en el tren manoteando los asientos y presintiendo el camino. Un pasajero con linterna nos ayudó a encontrar nuestros asientos. Apenas nos acomodamos se nos sumó Kid. Ocupó el asiento frente a mí. Entonces escuchamos, en la oscuridad del vagón, una voz que decía: «Disculpe, señor, estos son nuestros asientos». Acto seguido se presentó Bigott ante nosotros, diciendo: «Acá debe ser el 23», y procedió a sentarse al lado de Kid. Cuando el guarda nos pidió los boletos, el de Bigott estaba marcado hasta Concordia, Provincia de Entre Ríos. Recién pasamos por Villaguay Este, así que no tendremos a Bigott mucho más con nosotros. Ha sido un pasajero silencioso, apenas emitió un comentario leve pidiendo que mis piernas cedan lugar a su bolso de cartón.






Basavilbaso. A medio día llegamos a este pueblo. Un importante contingente abandonó aquí el tren. Quién sabe por qué. Basavilbaso fue fundada en siglo XIX, pero obtuvo reconocimiento particular por las colonias de inmigrantes judíos que se asentaron aquí. Según la edición de EMECE, de 1946, de la novela "El ejército de las sombras", el escritor francés Joseph Kessel nació en Basavilbaso. Según Wikipedia, nació en Vila Clara, aquí cerquita. La colección de EMECE (La puerta de Marfil) en la que fue publicada la novela estaba dirigida por Bioy Casares y Borges, así que prefiero creerle a estos dos; por lo menos así puedo decir: pase por la casa donde nació el tipo ese que escribió un libro sobre la La Resistance. En todo caso, mientras paramos aquí, a nadie le importa Joseph Kessel. Sino bajamos del tren a estirar las piernas, o a contraerlas, o fumar un porro, o comprar una birra en un kiosco, o simplemente un aire diferente al de los vagones. Los new hippies, niños, artesanos, señoras, matones y nosotros, deambulamos por el andén. Vendedores de empanadas, sándwiches y gaseosas negociaron óptimamente con los pasajeros. Nosotros comimos 2 empanadas ($1 cada una) y una gaseosa de 250 ml ($2,75). Alguien vomitó en una de las escaleras de acceso al tren, por lo que algunos chicos se agenciaron de escobas y mangueras para limpiar. Pronto varios niños y niñas, y algunas chicas, se daban un baño para quitarse el calor. Kid no bajó con nosotros, pero cuando volvimos a subir al tren ya no estaba. Pudo haberse quedado en Basavilbaso, o está en algún otro vagón. Quién sabe. El tren pitó, se movió unos metros y volvió a detenerse por 5 minutos.




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8 comentarios:

mariano skan dijo...

"Por si ulteriormente realiza un acto notable, le llamaremos Kid." ¿NO me diga que no tiene la extensión adecuada para un relato tipo Carver? En cuanto a su crónica de viaje es apasionante, la encontré corta y muy entretenida, por dios Ever escriba una tantito más. Me dedico a mirar la estación, no es más diferentes que las que hay aca, en el valle de Río Negro, los baldosones, el techo de tejas tipo inglés. Estos cretinos colonialistas traian todo armado como los Walt mart.

Saludos y aguardo por otro capítulo

Natalia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Natalia dijo...

Es cierto esto lo de los lugares pre-fabricados, las estaciones en argentina son todas muy parecidas. Serían, pienso, como las estaciones de servicio de la época! uno nunca sabe donde se encuentra exactamente cuando esta en ellas, lugares sin coordenadas espacio temporales, sin cultura...
La estación de retiro fue traída integra en barco por los ingleses y luego ensamblada donde ahora se encuentra...
Increible lo que descubre Don Ever, cada dia me enseña algo
saludos

mafalda dijo...

...

Las fotos me encantan, y no se diga la crónica de lo vivido.

Mi país tiene visiones de chile, de mole y de pozole jejeje (es una manera de decir que tiene paisajes variados)la provincia mexicana tiene también (como tu país) tonalidades especiales.

Un saludo para ti Ever. Estoy al pendiente de lo que sigue.

Mafalda

Ojaral dijo...

Muy bueno, Ever. Le cuento que Basavilbaso es un nudo ferroviario, de ahí su importancia y el hecho de que tanta gente baje en esa estación. Ahí se hace el trasbordo para otros ramales de la provincia. Ya veo que pasaron por Villaguay, así que Las Moscas quedó apenas atrás.
Una cosa más: está seguro de que la colección que dirigían Borges y Bioy era La puerta de marfil? Esa no era la de Mallea? Ahora me entró la duda. Pasa que no veo a esos dos editando a Kessel. Pero ud debe saber así que la doy la razón.
Saludos!

marichuy dijo...

Ever

En viajes así, uno se engríe (acostumbra) como dicen en mi pueblo, con los compañeros de viaje. Y a veces, sin siquiera haber cruzado palabra con ellos; y luego resulta que viene a extrañarlos cuando se van.

Muy entrañable su crónica de viaje

Saludos desde acá

Cordelia dijo...

Yo sigo viajando con uds. encantada de la vida, ya que de Bs. As. este año no me voy a mover, aunque no reniego de ello amo esta ciudad.
Espero más, qué habrá pasado con Kid? Es muy parecido a un amigo mío, que perdí en algún viaje, será él?
Si sabes cómo se llama contame. Un beso.

e. r. dijo...

Mariano: En la próxima trato de terminar ya. Últimamente lo hago en pausas de laburo y no da para ocuparse sino unos minutos. Y relato tipo Carver es demasiado pedir. Respecto de las estaciones es tal cual, difieren sin embargo sutilmente las gentes entre una y otra. Tal vez sea la poca predisposición de los pobladores de decorarla de acuerdo a gustos propios, ¿verdad? Pero habría que decir que algunas son bastantes particulares, como la de Garupa, que ya verá una foto. Gracias por la visita! Saludos

Natalia: así como dice, tipo estaciones de servicio. Lo que sí, gracias a los vendedores locales, que se esfuerzan con indumentarias particulares, creo que lo cultural se particulariza en cada una. Sin Ud. no habría crónica, así que gracias. Besos

Mafalda: ya nos tocará México, je. Saludos

Ojaral: Ud. siempre informado! Las moscas quedaron atrás pues parece que no anoté nada! Debió ser el sueño, implacable, dictador. En todo caso se lo debí haber dejado a Ud. esa parte, je, o ser más dedicado. Y era nomás La puerta de Marfil! Editada por Borges y Bioy, no le digo que no quedé sorpendido también. Pero hay otros autores particulares editados por los dos en la misma colección. Acá una lista: http://www.borgesdebioycasares.com.ar/images/04_bioy.pdf
Placer la visita. Un saludo

Marichuy: Qué lindo verbo! Es así mismo como cuenta, dan ganas de hacer de los compañeros una extensión de uno mismo, como los amigos de siempre, para compartir la experiencia en los más mínimos detalles. Y así, si no nos cuentan cosas o las hacen independientemente a nosotros, nacen celos, cierto enojo incluso por guardarse secretos innecesarios.
Gracias por la visita. Saludos

Cordelia: Ja, capaz que Kid haya sido de por ahí! Veremos qué pasa con él. Gracias por pasar. Saludos