domingo, 27 de julio de 2014

“Rabia”, de Sergio Bizzio




                                                       Ed. Interzona, Bs. As. 2005


Hace tiempo que no escribo aquí. Cuesta acordarse de los blogs. Escribir aquí es como hacerlo en un cuaderno que después se pierde entre los estantes, o en un cajón, en cualquier parte: solo la casualidad hará que alguien finalmente lo lea. Hay, por lo mismo, una gran responsabilidad. O decepcionamos, o maravillamos, he ahí a labor bloguera ahora que muchos emigraron a otras plataformas. “Rabia”, la novela de Bizzio. La compré a 15 pesos, no hace mucho, porque estaba barata; jamás pensé que iba a leerla pues lo que sí había leído de él, “Planet”, no me gustó particularmente, me costó bastante terminarla: todavía recuerdo la tapa azulada; entregué el ejemplar como parte de pago de otro libro, no sé cual. O sea, no esperaba quedar tan encantado. La leí en 3 días. El argumento no se los voy contar pues le quitaría gracia, además está en todas partes. Lo que sí les cuento es que el personaje principal es inolvidable, al menos creo que lo recordaré por años, con enorme cariño, tanto por las circunstancias que atraviesa como por sus pequeñas reflexiones y acciones. Esta es una novela vitalista, física, llena de olores y texturas. Creo que en el trabajo de cincelado, el armado argumental, la construcción de los personajes, esa boludez tan admirada en los talleres literarios, los detalles, los breves diálogos, en todo el proceso intelectual que arrastra tanta estilización, hay una enorme delicadeza. Hacia el final da la impresión de que la historia se debilita y las últimas escenas tienen un sabor ligeramente cursi y perezoso. Pero es una novela intensa, viva. De pocos libros se puede decir lo mismo. Qué bueno que la literatura siga ofreciendo novelas así. Se la podría hermanar –en la construcción de personajes, sobre todo- con Aira, el de “La luz argentina” para adelante, en cuanto a la elección de los elementos miméticos  para la elaboración de caracteres un tanto caricaturescos, pero muy atractivos, que causan inmediata empatía: el personaje de José María es uno de los más bellos que leí. Lo que no entiendo es el título, “Rabia”, pues el libro rebosa ternura, aunque sí hay personajes completamente detestables, casi todos. Tal vez rabia hacia la clase alta; aunque más bien yo en lo personal percibí asco. Ternura, asco y fatalidad, he ahí la trinidad que emana de este texto. Salud.-

6 comentarios:

Richard dijo...

¡Hola Ever! Llego acá precisamente gracias a la casualidad, je je, pero también quería agradecerte por haberme introducido al mundo de Mario Levrero hace un año. No he leído Nick Carter y etc. hasta ahora, pero empecé con La novela luminosa y me encantó. Gracias también por esta entrada sobre la novela de Bizzio (¿te gustó de verdad?...la ironía me desconcierta un poco y ya sabrás que el castellano no es mi fuerte). Espero que vos sigas con el blog a pesar de las dificultades de mantener el ánimo por tal proyecto después de tantos años. Un abrazo.

e. r. dijo...

Hola, Richard!!
Si, me encantó, lo leí de un tirón. Tengo otro esperando, se llama Borgenstein, seguramente en unas tres semanas lo leo (estoy un poco cargado con otras cosas por ahora).
Levrero es un gurú para mí. Como Perec, Walser (!) y un par más. Sigo leyendo mucho! Solo que no sé por dónde empezar a reseñar, salvo cuando es para periódicos y esas cosas. Te mando un abrazo!
pd. Sigo leyendo tu blog :D

mario skan dijo...

Compré una edición de bolsillo de Rabia que después cambié pelo a pelo por la novela de Aira Ema la cautiva. Se la presté a medio mundo y gustó a todos y todas.
De las pocas novelas de Bizzio que leí ( Aiwa, Borgenteins) me pareció la menos Aira y quizá, por todo lo que enumeras en tu reseña, es su plato fuerte.
como siempre un enorme placer pasar por barcoborracho, saludos totales sureños

Miriam dijo...

Hola Ever:
No habría que dejar de escribir en blogs, como no habría que dejar de mirar fotos viejas, de las que se mandaban revelar. Porque tienen algo que se emparenta con lo epistolar (para mí). Dentro de la furia que supone esta cuestión de las redes sociales, el blog es el que me hace sentir más como vos decís ante el cuaderno. Ante el block.
Yo tengo el mio siempre ahí a punto de ser reconstruido, de ser editad, o remendado. Hasta a mi hija le he prometido retomarlo. En el blog lo que puedo ver es el rapido siempre, lento por momentos, paso del tiempo.
Me gustó mucho lo que dijiste del personaje de "Rabia", ganas de quedarme con eso que dijiste: cariño por el personaje.
Ojalá sigas escribiendo y sacando fotos.
Saludos. Miriam

kovalski dijo...

no leí la novela Ever, pero vi hace poco la fabulosa película de Sebastián Cordero que ganara en 2010 el primer premio en el Festival de Málaga (y donde la dulce actriz colombiana Martina García hace un papel inolvidable),
http://www.filmaffinity.com/es/film962306.html,

saludos

Carlos dijo...

Me gustó a mí también. Creo que en el hecho de que al personaje masculino le ponga el nombre que le pone, hay un efecto de extrañeza mayúsculo que impregna todo el texto, convengamos en que todo lo que sucede es muy raro, difícil de lograr la verosimilitud, en una historia así, en el límite con lo fantástico, a mi entender. También comparto en que decae un poco después de la mitad, de la mitad en adelante, es decir. Muy buenas tus lecturas. Abrazo.