sábado, 28 de noviembre de 2009

La última escala del TRAMP STEAMER, de Álvaro Mutis; y El Baile, de Irène Némirowsky


"La última escala del TRAMP STEAMER", de Álvaro Mutis. Ediciones El equilibrista, México DF, 1988. " El Baile, de Irène Némirowsky, Muchink Editores, Barcelona, 1987. Traducción de Magdalena Guilló.


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Tenía tantas ganas de leer estos libros. Realmente contento me puse de encontrarlos: la ucraniana costó 3 pesos y la del colombiano 6. Gangas, me dije. Además, las ediciones preciosas, especialmente la de Mutis, que es un primor para tocar y tocar. ¡Hasta huele bien! De ahí no hay más.
Mutis empieza bien, muy bien, hasta la mitad, con una prosa que paulatinamente va volviéndose cursi al narrar una historia de Corin Tellado, con chico lindo y mujer bella, exóticos ambos, con barco, etc. Probablemente Corin Tellado hubiera escrito mejor esta historia. "El baile" es un cuento largo que habla de una narradora prodigiosa, con una historia muy chejoviana, escrita sin intención de que deje de ser Chéjov, pero siéndolo igual bastante; y de paso se entrevé una Colette de fin de semana. Sin embargo, hay una película, y debe estar buena, pues es muy visual el libro. Ambos, hay que decir, tienen buenas posibilidades de escribir buenas novelas. Así que deben poner un poco más de empeño y les irá mejor. Quizá Mutis, en el cielo de la vida burguesa encuentre la inspiración; en la biblioteca de casa hay un par de tomos del Gaviero esperando. Y Némirowsky, en los caros ejemplares de Salamandra quizá haya hecho algo mejor antes de ir, innecesariamente, a parar a un campo de concentración, que fue una costumbre bastante despreciable de varios escritores judíos durante la segunda guerra mundial. ¡Como si no tuvieran mejor que hacer!

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Bueno, puestos a competir, pues si uno no es mejor no tiene derecho a criticar, he aquí un retruco de producción propia:

El post-baile en el Train Steamer, por E. R. (resumen argumental)

Un adolescente de Basavilbaso, provincia de Entre Ríos, de ascendencia judía como muchos de la región, ve pasar una y otra un vez el tren, que hace el trayecto que va de Buenos Aires a Misiones. El tren es interminable y viejo, va trastrabillando como borracho sin popa por los paisajes del norte guiado por una obstinación sin remedio. El adolescente se llama Joven Jung y semanalmente va la estación de su pueblo a mirarlo pasar. Sueña con alguna vez realizar en él un viaje a la capital. Para tal objeto, ha ahorrado como peón de campo en el tambo del padre, que es, como se debe, un ricachón pro-soja que anda pensando y pensando despedir a sus vacas y plantar en sus tierras. Al cumplir 17, Joven consigue plata y oportunidad para ir a Buenos Aires: se casa su hermano con una porteña. Le proponen viajar en coche, con la familia, pero Joven insiste en tomar el tren. Además, arguye, un tío es cocinero en el tren. Familia acepta.
Parado en el andén, viendo llegar al tren, Joven reflexiona: "Es cuestión de presunción. Son invisibles los remos del TRAIN. Es por eso que han dicho sí. Voy a llegar mi OT (objeto transicional) conmigo, así evito medias sombras. Es sorprendente cómo mira el sol. ¡Amarillo! Ya está llegando el tren.
Repleto de turistas cansados, en el andén se posa el gusano tembloroso, mojado de vapor y humedad recogidos en Misiones. Los turistas son porteños ojerosos, que los últimos días estuvieron suspirando frente a las cataratas de Yguasu (aguas grandes). Joven sube a un vagón de clase media. Lleva a su OT bajo el brazo y va vestido con su mejor y más moderno atuendo: cinturón con tachas sobre un overoll gris, y va con un esmerado peinado que apenas le deja libre medio ojo. Sus sandalias están destruidas, puede sentir cada breve ondulación bajo las plantas de los pies. Se para en el pasillo y ve muchas caras jóvenes que lo mirar indiferentes, y reflexiona: "El problema de Mutis radica en su nombre. Desde los griegos se sabe que los nombres nos condicionan. Lo mejor de su novela son las peripecias de su vida, pero cuando más interesante está, hace mutis y le da paso a un cursi que relata una historia basura. ¡Escobar!"
Todavía mirando a los pasajeros, Joven se calza oscuros anteojos y con expresión melancólica se despide de su pueblo.
Y el tren se va, hay paisaje y todo eso, etc.
En la tarde, cerca de los límites provinciales, se acercan a Joven dos chicas post-hippie. Lo invitan a una fiesta que está empezando en el último vagón. Joven las mira de reojo y reflexiona: "La condición del baile, atributo muy apreciado por el Dios de David, es que activa las articulaciones del cuerpo y el alma y el mundo entero. El baile es el gran aceite. Compartir un baile es untarse mutuamente lubricantes. Invitar a bailar es ofrecer manos resbalosas y apasionadas." Y con ojos llorosos, Joven jura que irá al baila. Las chicas le dicen que no es para tanto, que solo cumplen con una cuestión de buena onda. Joven le ofrece su OT a las chicas y estas lo toman y se lo llevan al fondo del tren.
Y pasan más peripecias y bailan y la gente se divierte, pues la gente es Joven y ahí, al darse cuenta de la situación en que está, Joven entra en crisis. Está primorosamente bailando con una chica francesa de 14 años, que vino a parar quién sabe como al tren. "Soy Antoinette, te digo, Joven. Es mi nombre. Antoinette. An-tuá-no-ne-tt-e. Oi tanto este. Bailamos más." Y Joven, le pregunta: "¿Alguna vez has tenido padres?" Y Antoinette: "Oh sí, dos, muy convencional. Mi madre una vez organizó un baile, como este, y no vino nadie, porque no me dieron ganas que venga alguien. Yo soy, etc." Sigue la chica.
Y así bailando, Joven reflexiona: "Némirowsky acertó tanto tanto, antológicamente, en el último párrafo del su primera novela, ahí donde dice que madre e hija se encuentran, como en cambio de posta de generaciones, en el descenso de la primera y el ascenso de la segunda. Como un globo que se eleva para reventar de tanta atmósfera leve." Y mientras la chica habla como quién nunca ha podido, Joven recuerda a su objeto transicional. El tren se tambalea y para en una estación vacía.
"¡Se acabó el baile!", gritan en el último vagón. Y cuando busca a su pareja, Joven se da cuenta de que está solo, en su asiento del principio, allí donde subió. Igual que cuando subió. La misma hora. El tren está todavía por partir. Y allí decide no ir, pues sabe lo que podría encontrarse. Recoge rápido sus cosas y baja. Ya en el andén, contento por la determinación, se da cuenta de que no tiene consigo su OT.
"¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!", se desespera Joven. Y en un salto intenta meterse al tren por una ventana, pero por el ojo no puede ver bien y choca contra el marco. El tren se va, Joven desesperado le baila al andén.
"¿Qué va a ser de mí? ¿Dónde está mi OT? ¿Dónde están los OTs del mundo!", llora Joven, y está solo.
Luego camina hasta su casa y se come un pedazo de queso intentando recordar qué era su OT.





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13 comentarios:

Richard dijo...

¡Hola Ever! Tengo La Nieve del Almirante de Mutis en el tintero. Espero que el libro sea tan digno de leer como El post-baile en el train steamer. ¡Saludos!

kurubeta dijo...

por lo absurdo del viaje en tren tu ceunto me hace acordar de uno de Arreola, tengo ke buskarlo, pero creo ke se llaamba EL GUARDAAGUJAS...

kurubeta dijo...

Mutis no me dice gran cosa...Irina sin emargo leí con ganas, cuando ganó preponderancia postuma en el 200, su biografái echa por su hija sobreviviente...
creo ke no logré escribir nada en el kurupi, pero pinta una epoka oi inconcebible...Judios rikos rusos en paris, cinco años de fama y despues el infierno de dante...
Yes fiestas, escritura y muerte, aunke personalemente, epro no de froma tan dramatika, es el dinamismo de toda vida, mba'e jajapota...Como anécdot apikante te coemnto ke la biógrafa dice ke en los cuadernos ke dejó la Irina en el pueblo dodne se refugió y de donde la llevaron apra cremarla y gasearla, libro postumamente publiakda y con mucho exitos, ella describe a los soldados alemanes comoa doelscentes buena onda ke juegan incluso con sus hijis...!!!

e. r. dijo...

Hola, Richard!
También tengo un par de Mutis esperando. Hay que tener fe, no? Es un desastre el cuento. Saludos

Hola, Kuru!
Qué bueno todo lo que contás. Tiene una prosa apasionada, de gente con fé en vivir a pesar del desastre. Es para leer lo que hay de Irène, "El maestro de almas", por ejemplo. Y la biografía de Chéjov. Qué putada que le pasó. Saludos

Mafalda dijo...

...

De Álvaro Mutis sólo he leído : Relatos de mar y tierra. A mi me gustaron varios relatos de ese libro.

A Irene no la conocía. Se sospecha bueno.

Un saludete.

Mafalda

marichuy dijo...

"una historia de Corin Tellado, con chico lindo y mujer bella"

Ever

Je, pobre Mutis...ser comparado con esta mujer, ya es duro... pero rematar diciendo que ella lo hubiera escrito mejor, me parece una crueldad...

Las historias ocurridas en trenes, siempre me han llamado la atención.

Saludos

N. dijo...

no es mi gusto indiscutible por diferir, pero el hueso de su tren post baile me ha encantado, este es el hueso don ever!!! busque mas seguido el OT, tal vez debajo de mi falda no se encuentre! pero busquelo!!! Que idea! sus personajes he imagenes, los paisajes! a mi me gusta, tal vez me gustan los desastres y como de literatura no se un pomo solo digo que me gusta, pero que me importa, si de gusto solo se vive! tambien se escribe? mejor hago mutis! pts! pts! bus que lo tal vez en el tren! tal vez en el patio, o en mi pelo! siga con la busqueda que yo lo leo.

Leox dijo...

Sí el baile , te parecio medio Chevoj
Lee la novela de Nimerovsky sobre Chejov , eso es Chejov de principio a fin

e. r. dijo...

HOla, Mafalda,
tengo un par de libros más de él. Algo dice que son buenísimos.
Saludos

Hola, Marichuy,
bueno, la tellado le hubiera puesto sexo de seguro, y eso hubiera mejorado un poco la historia.
Saludos

Hola, N!
Pues es el destino de la vida, no? del viaje vertical! buscar el ot donde ya no está pues se quedó en el andén!
qué cursi me salió, pero es algo así.
Iluminador comentario.
Saludos

Hola, Leox
vi que una vez la comentaste. Pues tengo muchas ganas de leer más de iréne, me gustó mucho.
saludos

Elumber dijo...

PROYECTO DE TREN INSTANTÁNEO ENTRE SANTIAGO Y PUERTO MONTT

La Locomotora del tren instántaneo
está en el lugar de destino(Puerto Montt)
y el último carro en el punto de partida (Santiago)

La ventaja que presenta este tipo de tren
consiste en que el viajero llega
instantáneamente a Puerto Montt en el
momento mismo de abordar el último carro en Santiago.

lo único que debe hacer a continuación
es trasladarse con sus maletas
por el interior del tren
hasta llegar al primer carro.

una vez realizada esta operación
el viajero puede proceder a abandonar el tren instantáneo
que ha permanecido inmóvil
durante todo el trayecto.

(Nicanor Parra de "Hojas de Parra")
Saludos

mario skan dijo...

Tengo una intuición pero en la literatura estas cosas no sirven. O se lee o no se lee para quitarse una mala idea. Bueno con Mutis me pasa eso. Es poeta y novelista pero nada leí de él me parece que no me va a gustar, es como ese grupo de rock progresivo que se llama no te va a gustar y uno que piensa que los nombres así no sirven para nada o como los nombres que le ponen los gauchos a los perros entonces cuando viene un porteño piola y le pregunta chee como she yama el perro y el gaucho le dice preguntale porque efectivamente el perro se llama PREGUNTRALE, creo que de allo deviene ese éxito musical de Perales.

Leo su reseña y Mutis como su nombre e Irene mientras siga en manos de la editorial cara, too.

saludos

Andromeda dijo...

Hola, e.r.
Leí El baile y no imaginas lo que disfruté con esta entrada.
Madre e hija..., egoísmo y resentimientos las harán crecer de algún modo, espero (pensó el joven).

¡Un saludo!

Strika dijo...

Hola, Ever:

Pues qué curioso. Yo leí ese libro de Mutis (en la misma edición) hace un par de meses, una tarde de lluvia.

No es el mejor libro que he leído en mi vida, pero me gustó y me hizo viajar mentalmente.

Saludos