jueves, 7 de abril de 2011

92

Esperanza colectiva. Despacienciente transcurrir. ¿Es? ¡Pero no quería quién venga! Oscurece todo el tiempo. Cae agua. La plataforma asfáltica ayuda a aterrizar. Sin embargo, no soy yo quien iba. Mi brazo derecho extendido, en vano. Como la ranura de una alcancía rota, desborda el 92 de aire y aire, vulgo tufo, en mi memoria. No se podía respirar así, es bien mal. El aguarde objetiva, pero yo sujeto. ¡Llegado! 22:19 hs. Al fin.






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2 comentarios:

Elumber dijo...

Upa!
Y no se mojó la libretita?

e. r. dijo...

¡Tengo cartera de cuero!