sábado, 29 de noviembre de 2008

El dinosaurio que se fue

He olvidado si fue Schopenhauer o Borges quien dijo aquello de que todo encuentro casual es una cita. No es improbable que la crisálida de la idea se encuentre en el Parerga und paralipomena del primero y que se haya reflejado, ya mariposa, en uno de los señoriales cuentos del segundo. El fin de semana con que se daba la recepción al mes de noviembre me tocó en suerte ir de safari al Cráter Ngorongoro, un volcán extinguido convertido ahora en una especie de Arca de Noé natural. La geografía del lugar y su inconmovible insularidad me trajeron recuerdos de alguna lectura. Mi memoria, que nunca ha sido muy cortés, se negaba a darme el nombre de la obra.

Luego, al ir viendo emerger jirafas y elefantes de entre la vegetación omnipresente pude recordar con claridad. La asociación cuya revelación me estaba siendo negada era con Parque Jurásico. La jirafa, conocida como 'twiga' en el kiswahili rudimentario y dulce, me trajo reminiscencias del braquiosaurio de la película de Spielberg.  Ese día pensé en Spielberg y pensé sobre todo en Crichton. En Michael Crichton,  autor de la novela en la que se basó la exitosa película. Y el primer martes de noviembre volví a recordar al escritor estadounidense al ver su nombre repetido en los sitios de la web: el cáncer se lo había llevado a los 66 años de edad. Es extraño el modo en que se enlazan las cosas; de mi encuentro casual o mi cita con el nombre de Crichton terminé escribiendo este artículo tras su muerte.

Debo confesar que no fui muy devoto de su obra. De su veintena de novelas he leído tan solo una: Parque Jurásico. Y -siguiendo con la confesión- debo agregar que leí el libro luego de haber visto la película. La novela, labrada con una prosa sencilla y prácticamente desnuda de recursos estilísticos, no sorprende por su estructura formal ni muestra pretensiones de alta literatura. Ningún escritor tiene la obligación de ser Shakespeare. Y eso Crichton lo sabía mejor que nadie. Admirador de Arthur Conan Doyle, Crichton se graduó de antropólogo y de médico en Harvard. Se lo considera el máximo impulsor del tecno-thriller, un género narrativo que combina argumentos de carácter científico con las aventuras de los personajes. En Jurassic Park los científicos, mediante avanzadas técnicas de ingeniería genética, logran crear dinosaurios a partir de la sangre de éstos almacenada en el interior de mosquitos fosilizados en ámbar. El libro, superior a la película, permite una muy rápida lectura; la idea es estupenda y la ejecución no le va en zaga. La interpretación un tanto descafeinada que da a la Teoría del Caos podría ser considerada como una peccata minuta. Entre lo que hizo él y otros autores considerados como best sellers me quedo largamente con Michael.

Parque Jurásico provocó un reverdecer global de la pasión hacia los dinosaurios. Una auténtica “dinomanía” a escala planetaria.  Crichton tuvo el olfato y la habilidad para escribir obras atractivas al gran público. Su nombre figura en la portada de la mayoría de esos libros de tapas coloridas que llenan las manos de los turistas norteamericanos en los aeropuertos. Literatura para las masas, pero con ingenio y buenos argumentos. Novelas elaboradas con la mente puesta en el cine, narración visual, la pluma de Crichton trabajando como si estuviera simplemente describiendo los storyboards ya dibujados en su cabeza. No es fácil escribir de ciencia para el gran público. Stephen Hawking, en una de las páginas de su Breve historia del tiempo, comenta que alguien le dijo que cada ecuación que incluyera en el libro reduciría las ventas a la mitad. Cosa similar tenía que afrontar Crichton, salvando los obvios años-luz de distancia entre el físico y el escritor.

Y murió nomás Crichton. Un autor de gran creatividad que se documentaba muy bien antes de empezar a novelar. Vendió más de 150 millones de ejemplares y dejó cientos de escritores "que le imitan con alas de cera", como diría de los fracasados clones de Góngora el apreciable Lope de Vega.  Paleontólogos orientales, en una muestra de alucinada occidentoxicación, bautizaron a su hallazgo fósil de un  ejemplar que vivió en el Cretácico como Crichtonsaurus Bohlini, en homenaje al autor que nos ocupa. Ha muerto un buen narrador, un novelista inteligente y entretenido; alguien que dentro de la constelación del tecno-thriller era la estrella más luminosa. Se ha ido el escritor superventas, el Crichtonsaurus, el monstruo editorial.

El 4 de noviembre desperté y el dinosaurio ya no estaba allí.


Javier V. (jviveros@gmail.com)

jueves, 27 de noviembre de 2008

Los dominios del lobo

Buscando en internet libros usados, me encontré con que la novela "Los Dominios del Lobo" (1971), de Javier Marías (notre bien-aimé fou, re-fou-fou más bien), tiene un costo de $45. ¡Por dios, ni que el libro estuviera enchapado en oro!, pensé, y no lo pensé solo porque un libro de $45 es un crimen, sino porque recorriendo más páginas en internet, descubro que en una conocida librería de capital se consigue a solo a $ 20, y para colmo nuevo, misma editorial y todo. ¿Cuál es la regla para aumentar $25 a un libro usado? Tal vez sea que tuvo un excelente lector que nos subrayó las partes a las que debemos prestar especial atención. Quién sabe. En todo caso, digo, si uno se compra un libro usado o muy viejo, viene a tener, entre otras razones, estas tres en especial:


1. El precio (más barato)
2. No se consiguen ediciones actuales porque se agotaron o no se reeditó de vuelta
3. Una primera edición

Pues bien, por si hay algún interesado, en una conocida librería de usados (Av. Corrientes 1318) hay una pila de ejemplares del mecionado libro de Marías que cumplen dos de estas tres condiciones: baratos (muy baratos) y son primeras ediciones. Hay unos 25 ejemplares, si no me equivoco. La edición es la primera, como ya dije: EDHASA, 1971 (esta editorial, si no me equivoco, no volvió a editar el libro; demás está decir que en su momento fue vapuleado por la crítica por ser poco español). En la solapa vemos una foto de un jovencísimo Marías con anteojos enormes. Las tapas de los libros están levemente dañadas por la humedad, pero las páginas quedaron impecables; por otro lado la edición es muy buena, con una tipografía cómoda, buen tamaño, 209 pág. Supongo que de recibir Marías el Nobel (es candidato hace rato) o incluso no recibiéndolo, estas primeras ediciones tendrán (o ya tienen) un valor especial (ni hablar de los que, como yo, gustan de los libros del español); también me arriesgo a decir que, salvo en librerías especializadas, no se consiguen fácilmente.
Aquí la oferta: cada ejemplar cuesta $1.
He aquí otra vez que sorprenden las reglas de mercado: un libro nuevo, $20; uno usado, $45; y una primera edición en buen estado $1. ¿Es o no sorprendente el libre mercado?


PD.
1. La novela es buenísima, una mezcla de cine negro yanqui con Vian, Chandler, Faulkner y Dos Passos; junto con "El diablo en el cuerpo", de Radiguet, nos muestra que es posible escribir un gran libro a los 18 años. Solo es cuestión de terquedad. Sobre la novela, Juan Forn nos da acá una crónica, un tanto agria y envidiosa con Marías pero que igual sirve.
2. También en la misma librería se consigue "Corazón tan blanco" a $10.
3. Supongo que todo esto le gustaría a Javier Marías.


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La muerte, según personaje de Dick


—Si estuvieras en el pellejo de un muerto, seguirías viendo, pero bastante mal, puesto que no podrías mover los músculos oculares. Tampoco podrías mover los ojos o la cabeza. Estarías paralizado y sólo verías lo que pasara justo por delante. Lo único que harías sería esperar y esperar. Una escena terrible.


P. K. Dick, "Una mirada a la oscuridad"





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lunes, 24 de noviembre de 2008

El matrimonio, según Shaw


A. Lo sé perfectamente. Hay algo que buscamos todos cuando somos jóvenes.
Z. ¿Qué, si puede saberse?
A. Los enredos, la aventura, las privaciones, las preocupaciones, el desengaño, la duda, el dolor, el peligro y la muerte.
Z. Yo no, gracias. Lo único que quiero es un marido y las consecuencias usuales.
A. Es lo mismo. El matrimonio es la forma pueblerina de todas esas aventuras.



GALANTEO DE PUEBLO CHICO, de Bernard Shaw




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jueves, 20 de noviembre de 2008

Resumen argumental


Cierto personaje de novela es la representación del género humano. Como es a la vez demasiadas personas, está lleno de impulsos, pasiones, sueños y delirios contradictorios. Y todo el tiempo está conciente.

Al final de la novela, el personaje se desintegra. Se libera, ya no carga con el peso de la representación.





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jueves, 13 de noviembre de 2008

Perritos

«Glanville Williams cita una fuente erudita para mostrar que a veces los perros se suicidan, "de habitual ahogándose o rehusando comer, por una serie de razones; generalmente cuando se segrega al animal de la vida hogareña, pero también por pena, por remordimiento y hasta por mero tedio. Cabe tomar el suicidio animal de este tipo como una manifestación de inteligencia"»

Al Álvares. El dios salvaje. Un estudio del suicidio



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jueves, 6 de noviembre de 2008

Seguro que le copa el punk

Supusieron que era un dragón por su gran tamaño y porque el filtro de sus cigarrillos se quemaba mucho más rápido que la punta que encendía con un mechero que parecía estar adherido a los dedos de su mano derecha. El dragón tenía puesto un sobretodo oscuro y sus espaldas era abultadas, como si bajo el sobretodo llevase una mochila, y al abrir la puerta del bar un viento frío acarició el cuello de los parroquianos.

-El sobretodo esconde sus apestosas alas, dijo Rivarola. No tiene sentido vestirse así con este puto calor. ¿Te das cuenta?

La mesa en que bebe y fuma el dragón está en el fondo del bar. Rivarola y Mateo Díaz ocupaban otra cerca de la barra. La mesa de los dos amigos está atestada de ceniza y botellas vacías. Fue Rivarola el que primero vio al dragón (que supo que se trataba de un dragón), apenas este cruzó el umbral del bar con su gigantesco porte, con sombrero y todo él oscuro, e inmediatamente se lo mostró a Mateo Díaz, y este dijo que sí, definitivamente es un dragón.

Rivarola ahora le dice a su compañero que probablemente el dueño del bar conoce al dragón y por eso no se acerca a ofrecerle una bebida o, por lo menos, saludarlo. ¿Qué carajos bebe un dragón? Mateo Díaz, propenso a los delirios, admite que quizá el dueño del bar, un viejo taciturno apellidado Méndez, es un ex-dragón y que posiblemente el individuo que fuma cigarrillos quemándolos del revés está pasando por una tediosa y dolorosa mutación en humano, hipótesis corroborada con el hecho de que puede erguirse como si fuera una persona normal y, a la vez, seguir poseyendo algunos atributos monstruosos, como el gran tamaño y las alas, etc.

Rivarola y Mateo Díaz beben otras cuantas cervezas mientras observan de reojo al dragón, comentándolo e intercalando otros comentarios sobre temas diversos, como sus respectivas ocupaciones laborales, o sobre la banda de punk que da el concierto al que asistirán luego de la medianoche en un local colindante al bar en que ahora se encuentran.

-Seguro que se va ir al concierto, dice Mateo Díaz, a los dragones tiene que gustarles el punk, seguro que le copa el punk.




miércoles, 5 de noviembre de 2008

La muerta enamorada


Théophile Gautier escribió esta novelita gótica cuando tenía alrededor de 25 años, influído por E. T. A. Hoffmann y Matthew Gregory Lewis, cuyas obras "Los elíxires del Diablo" y "El monje", que relatan el mismo tema (un religioso que cede su castidad por las pasiones del cuerpo). En los tres relatos los hechos sobrenaturales se mezclan con los sueños, la mujer es el demonio, la entrega a la fé mediante oraciones y otros sacrificios recupera el alma para Dios. En fin, típico del delicado espíritu de la época, en que blasfemar servía para redirigir las almas al cadalso. Pero en los tres relatos, cada autor se sirve de una o dos páginas para tambalearnos. El demonio es hiperseductor en El monje, el onirismo domina la narración de Hoffmann (lo siniestro, como definiría Freud luego). Lo que diferencia a Gautier de estos dos, es su énfasis preciosista. La belleza de la prosa del francés es insuperable. Ya le puso Baudelaire el epíteto por el que le recordamos, en su dedicatoria de Las Flores del Mal: ...perfecto mago de las letras francesas.
"La muerta enamorada" es la confesión del Cura Romualdo, que a sus 68 años recuerda la única vez que se enamoró en su vida de párraco (" el amor es una historia singular y terrible"), amor que pudo vencer gracias a su sacerdote de cabecera (tipo doctor de almas), el ínclito y pesado Serapione.
El día principal y más esperado por Romualdo, cuando estaba en la fila de espera junto con otros seminaristas para ser ungido como sacerdote, emocionado hasta las bolas, tembloroso en medio de la misa, ve en la iglesia a una mujer sentada en los últimos bancos ("Esa mujer era un ángel o un demonio, acaso ambos... no procedía de Eva, nuestra madre común") y ahí nomás se enamora hasta la médula, epifánicamente, y empieza una aventura por derroteros confusos, durante tres años, hasta que gracias a Serapione y, vale decirlo, su delirante elección por Dios, se salva. O condena. A sus 68 años, Romualdo todavía se estremece al pensar en el nombre de Clarimonda (sensualísmo el nombre, no?). No sabe si hizo bien o mal, su sacrificio le hurtó la felicidad, pero lo reconcilió con dios.
Roger Callois decía que esta historia de Gautier era la réplica occidental del sueño de Chuang-Tsé (cuando éste despierta y no sabe si es un filósofo que soñaba ser una mariposa o si una mariposa que sueña ser un filósofo), En efecto, la vida de Romualdo se maneja entre dos ejes complementarios a partir de que conoce a Clorimonda: es un cura penitente y enamorado, y también un libertino enamorado: en una especie de sueño, Romualdo vive ambas vidas a partir de ahí.
Hasta la mitad del libro, el argumento es genial; hacia el final, deriva en una lastimosa simpleza. Toda esa cosa vampiresca, decía Callois. Simpleza y apuro por acabar, digo yo. En fin, nada de esto le quita la genialidad. La prosa, tan hermosa, perfecta, es liviana y tensa como los aleteos de la mariposa de Chuang-Tsé. Como una cuerda de arco a punto de reventar la manzana de tu corazón. Oh l'amour! Uno tiende a decir estas cosas por flojera metafórica.
En la prosa de Gautier están las novelas eróticas de Musset, los parnasianos escribiendo sobre cualquier cosa, cierto Baudelaire, etc. Grandes educados.
En fin, se disfruta.
Aquí abajo va el párrafo en que Clarimonda declara su amor a Romualdo (todo lo cual es dicho, para más espectacularidad, telepáticamente), cuando éste la mira justo antes de recibir la unción que lo condenará a cura:

«Si quieres ser mío, yo te haré más dichoso que el mismo Dios en su paraíso; los ángeles te envidiarán. Desgarra ese fúnebre sudario con que van a envolverte; soy la belleza, soy la juventud, soy la vida: si acudes, seremos el amor. ¿Qué podría ofrecerte Jehová en cambio? Nuestra existencia se deslizará como un sueño y será un beso eterno. Derrama el vino de ese caliz y serás libre. Te llevaré a islas desconocidas, dormirás junto a mí en un lecho de oro macizo, bajo un dosel de plata; porque te amo y quiero arrancarte a tu Dios, hacia quien tantos corazones vierten torrentes de amor sin alcanzarlo jamás».



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lunes, 3 de noviembre de 2008

Resistencia 1

(fragmentos)

Miércoles 18 de agosto del 2004
Llegué acá como las ocho de la noche, creo que ya no es miércoles, sino jueves de madrugada, debo tener un reloj. No hay mucho que decir. Pero a fin de cuentas esto no se trata de tener algo que decir, sino simplemente de escribir. Me bajé del colectivo en la plaza del centro, que es grande, cuadrada, con altos árboles y gente caminando de aquí para allá, estuve parado en la esquina de esta plaza por 15 minutos, fumando el último cigarrillo del único paquete de Palermo que había traído, pensando qué carajos hacer, luego compré este cuaderno que uso ahora de una galería donde fui a buscar más cigarrillos.
Me fumé varios puchos del nuevo paquete, Viceroy, sentado en una vereda, mirando la fría noche chaqueña, las caras de la gente que parece endemoniadamente tranquila, oliendo la suave polvareda que levanta el viento sur, viento antártico, frío, antes de decidirme a buscar donde dormir. Pregunté por un centro cultural, uno llamado El Monasterio, a las primeras personas que se me cruzaron enfrente. El Monasterio es el centro cultural del que me habló El Gusano, y supuestamente él conoce a los dueños y ellos le conocen a él. Apenas consulto dos veces en la calle y ya una tipa viene a decirme que El Monasterio está acá, a 3 cuadras. Entonces me ajusto la gorra (hace un frío de mierda, frío seco del Chaco) y camino entre gente que mira raro las tres dichosas cuadras.
Llego a una casa destartalada. Adentro hay ruido de tambores, gente que habla. Golpeo. Una tipa flaca abre la puerta, me mira y me dice sonriendo:
«¡Hola! ¿Qué necesitás?»
«Un lugar donde dormir. Vengo de Asunción, soy amigo del Gusano y él me dijo que si venía a Resistencia pase por su casa o por El Monasterio, y como no sé dónde vive y no puedo andar preguntando por un gusano, vine acá.»
Antes de que me explique más, la tipa me estira para adentro y me ofrece una silla. La tipa se llama Viridiana y es la novia de Freddy, el dueño del centro cultural El Monasterio.
Estuve sentado en un sofá viejo, entre dos tipas y dos tipos, mirando el techo, fumando, abrazando fuerte mi mochila. Ellos conversaban como si no hubiese venido nadie de la desesperada noche asuncena a pedir cama a este destartalado centro cultural del chaco argentino.
Mientras hablaban, uno de los tipos no paró de tocar el tambor ni por un puto segundo. El tipo que no paraba de tocar el tambor se llama Mariano, o Mario, y está de la cabeza.
Después de una hora (no entendí de qué hablaban por el intenso ruido del tambor) empezaron a fijarse en mi persona y Viridiana se sentó a mi lado y preguntó cómo andaban las cosas por Paraguay.
«Y no andan», le dije.
Entonces hicieron ronda y me dedicaron toda su atención: me preguntaron lo del incendio del supermercado Ycuá Bolaños, que qué pensaba yo al respecto, ¿fueron 400 o 600 los muertos?, ¿es tan gordo como dicen el hijo de puta del dueño que mandó cerrar las puertas?, lo vieron por tele, qué espanto, me preguntaron si yo tenía parientes que habían sido carbonizados, ese tipo de cosas.
Al final me dejaron este sofá para usarlo de cama.
El centro cultural El Monasterio es una casona de los años cuarenta, bastante maltratada por el tiempo. Es peculiarmente sombría. Hay esculturas inacabadas, en madera y yeso, por todas partes. Freddy es escultor, y el centro cultural es por sobre todo su taller. Acá todo el mundo expone, me dicen. Se ven tiradas por ahí algunas pinturas sobre cartón y tela, con colores fuertes y llenas de polvo. Algunas deben ser de Viridiana, porque tenía los dedos manchados de pintura al abrirme la puerta.
El Mario o Mariano ese, está demasiado pirado. Qué tipo desagradable.
Viridiana y Freddy, en cambio, son adorables. ¡Me dan un sofá!

Jueves
Acabo de despertarme. Estoy lleno de polvo.
Salí de Asunción a las 5 de la mañana del martes, mientras los perros estaban chupando en el bar, tomé un 24 hasta el desvío del Puente Remanso, empezó a amanecer mientras caminaba hacia Clorinda, en Falcón hice dedo pero nadie me alzó, así que caminé, llegué en la noche al puesto policial de Clorinda y me acosté a dormir al lado de la ruta, sintiéndome protegido por los policías, aunque los imbéciles me habían tratado como trapo, revisándome hasta el culo por si traía marihuana. Todos los canas son hijos de puta sin importar de dónde sean. Poco antes del amanecer, desperté y seguí andando, caminé como 100 km hacia Formosa, bueno, no sé si tantos, pero fueron como 17 horas, iba a pocos metros paralelo de la ruta, hacía dedo pero nadie me dio bola, y así seguí, paré para comer solamente una vez.
Me duelen todavía los pies. Lo cierto es que no pensé en absolutamente nada durante la caminata, ni miré el paisaje y casi no tomé agua. Solo fumé cigarrillos y llegado a un punto me cansé, en medio de la oscuridad sin estrellas ni horizonte, viendo cada tanto ráfagas de coches y colectivos que pasaban a mi lado, entonces busqué un rincón bajo un arbolito, me acosté usando mi mochila como almohada y dormí.
Antes de que amanezca, me desperté porque me volvieron las pesadillas de siempre, las que me dan en el bar.
No me acuerdo ni me importa qué soñé, estaba Fanny, o Laura.
Por la mañana caminé unas pocas horas, esto fue ayer, y me alzó un coche y me llevó hasta una estación de Servicio de Formosa y allí me alzó un camión transganado chileno que me trajo hasta la entrada de Resistencia y allí me tomé un micro y acá estoy ahora, en El Monasterio.

Freddy viene como a las 10 de la mañana. Si no estoy dormido empieza a hablarme de los paseos que hizo por Asunción, de sus paseos por el norte de Argentina. Es flaco, alto, habla mientras esculpe un escudo en madera de pino. Un rato después llega Viridiana y se sienta afuera, ordenando sus dibujos y se mete en la conversación.
Me contaron ayer la historia del Mariano o Mario, el tipo del tambor que tocaba como un estúpido Matzerah hasta desesperarme los tímpanos el día que llegué. Mario participó hace unos años de un casting en Buenos Aires en el que iban a seleccionar un quinteto de música pop, el Famoso “Mambrú”, un sorete más sorete que los Back Street Boys. Al parecer, Mariano estuvo entre los diez finalistas, emocionado como la mierda y cantando por todas partes la basura que le pedían en el casting. Pero al final no fue seleccionado para conformar el quinteto. Se deprimió unos días, después empezó a perseguir sistemáticamente a los productores del casting, acosándoles en sus domicilios. Estuvo a punto de terminar como un linyera por las calles bonaerenses, pero el padre, que es de Resistencia, fue y le trajo de vuelta acá. Mario estuvo como un zombie durante un año entero, hablando solamente de Mambrú, hasta que conoció a Freddy y empezó a frecuentar El Monasterio. Aprendió a esculpir madera y en eso anda. Pero está todavía rematadamente loco.

domingo, 2 de noviembre de 2008

«Monsieur Mallarmé. Le pervers

«Monsieur Mallarmé. Le pervers

A nous fuir pour les bois s’acharne

Ma lettre, suis sa trace vers

Valvins, par Avon, Seine-et-Marne.»

sábado, 1 de noviembre de 2008

Enscritores pr0líficos

Esto sí que asusta, con lo que cuesta una página.

Lista de los extraterrestres que más escribieron:

María del Socorro Tellado López, más conocida como Corín Tellado.

La asturiana que casi vivió 100 años (98),
afirmó haber publicado:
5 mil novelas rosa!!!



Bárbara Carla (¿quién carajos es?),
publicó nada menos que: 723 novelas rosa!!

Agatha Mary Clarissa Miller Christie Mallowan,
quedó corta: apenas publicó 110 novelas policiales (y más de un centenar de cuentos, de paso) (!)

Y el queridísimo Lope de vega no queda atrás.
Escribió como 2200!! piezas de teatro (aunque solo se conservaron 500).

Johann Georg Krünitz, un médico y filósofo alemán del XVII, se suma a la lista.
Escribió nada menos que 72 volúmes de una enciclopedia!!,
y de paso otros 438!! libros de temática general

Y récord absoluto es para:

Alonso Tostado (siglo XV)
En su epitafio dice que escribía varios pliegos por día. Se cree que en total escribió más de 50 mil pliegos!!!!!!!,
y además 23 libros en latín.

En latinoamérica no podía faltar uno de estos, y es el escritor brasileño Ryoki Inoue (su padre es japonés), que a sus sus 62 años ha publicado nada más y nada menos:
1.072 novelas!!!!!!
Publica alrededor de 6 novelas por mes, de todas las temáticas, pero principalmente historias de amor y del oeste, también escribió el guión de unas cuantas telenovelas.

En fin.