martes, 23 de septiembre de 2008

os cavalinhos ferroviários de baires






Domingo 21 de setiembre de 2008.
Caballito, Cap. Fed. Arg!



miércoles, 17 de septiembre de 2008

En el tejido del universo

En el tejido del universo ha quedado un objeto sin hilar: mi cuerpo. Mi mente en cambio se desenvuelve por los desfiladeros del tiempo, forma parte de la infinita red de tejedoras anónimas que diseñan los trazos, a veces febriles, a veces nublados, de este mundo que se niega a ser hermoso, que rehuye ser horrible.



martes, 16 de septiembre de 2008

Dinescena de Karen Blixen


Los cascos de los buques parecían negros gigantes en la húmeda noche. Sus vientres estaban repletos, preñados de posibilidades; eran portadores de destinos, islas rodeadas de agua por sus cuatro costados. El mar salado les prestaba apoyo por dondequiera que fuesen. Le pareció que una especie de simpatía emanaba hacia él desde los grandes cascos; le dirigían un mensaje, pero al principio no supo comprenderlo. Luego encontró la palabra: superficialidad. Los barcos eran superficiales, y se mantenían en la superficie. Ese era su poder; para los barcos el peligro reside en alcanzar el fondo de las cosas, en encallar. Incluso eran huecos, y el vacío constituía el secreto de su ser; las grandes profundidades quedaban esclavizadas por ellos mientras permanecían vacíos. Una ola de felicidad alegró el corazón de Charlie; tras una pausa, rió en la oscuridad.
«Hermanos míos —pensó—, debería haber venido a vosotros hace mucho tiempo. ¡Bellos y superficiales, errantes y gallardos, veloces conquistadores de la profundidad! Angeles del océano, os lo agradeceré toda mi vida. Dios os mantenga a flote, hermanos mayores, a vosotros y a mí. Dios preserve nuestra superficialidad.»


"El joven del clavel", Isak Dinesen


sábado, 13 de septiembre de 2008

Aquí aquin


«Je suis ce qui fuit. [...] Ô tombeau ouvert, fuite vivante, Fangio, c'est toi mon père. Tu m'as engendrédans une courbe à Sebring par un après-midi torride..»

HUBERT AQUIN, "Confession d'un héros" in Blocs erratiques, Éditions Quinze, 1982, p. 227-228.


(+ ó - : Soy eso que huye (..) Oh tumba abierta, fuga viva, Fangio, vos sos mi padre. Me engendraste en una curva en Sebring para una tórrida tarde...)



viernes, 12 de septiembre de 2008

El Súperpalo (fragmento1)


«-Yo, por ejemplo, de chiquito jubagaba a los barquitos. Lo primero que aprendí a hacer con las manos fueron barquitos de papel. Apenas veía que el cielo se nublaba, o que olía a lluvia, me ponía a preparar mi barquito, y cuando se formaba el raudal en la cuneta de mi casa largaba el barquito y lo seguía imaginándome ser yo el capitán, navegando por esas aguas turbulentas. Con el tiempo fui agragándole cosas a mis barquitos, cosas como bichitos, hormiguitas, hojitas, palitos, muñequitos de mazapán. Así me imaginaba que esas hormiguitas eran marineros hasta que llegó el día en que aprendía a leer. Entonces reeplacé a los barquitos por los libros porque en los libros los barcos me parecían más reales. Un día era pirata o corsario, otro día era capitán ballenero, un aventurero en los mares de la Polinesia que de repente era atacado por un gran pulpo pero que al matar al gran pulpo se encontraba con una gran concha con una perla dorada. Pero las que siempre me impresionaron fueron las historias de los barcos que naufragaban, de los marineros que se hacían a la mar en las canoas en medio de las grandes olas que los tragaban, mientras que el capitán les decía, vayan, vayan, ahorita voy, pero era en realidad una promesa falsa porque el capitán tenía el deber moral de morir con su embarcación. Hay que querer mucho a una maquina para querer morir con ella, ¿no señor?»

(pág. 53)







Coedición de Editorial El Fracaso y Jakembo Editores. 2007, Asunción (Py)


martes, 9 de septiembre de 2008

Kunderiana

-COLABORACIONISTA. Las situaciones históricas siempre nuevas revelan las constantes posibilidades del hombre y nos permiten denominarlas. Así, el término colaboración adquirió durante la guerra contra el nazismo un sentido nuevo: estar voluntariamente al servicio de un poder inmundo. ¡Noción fundamental! ¿Cómo pudo la humanidad estar sin ella hasta 1944? Una vez encontrada la palabra, uno se da cuenta más y más de que la actividad del hombre tiene el carácter de una colaboración. A todos aquellos que exaltan el estrépito de los medios de comunicación, la sonrisa imbécil de la publicidad, el olvido de la naturaleza, la indiscreción elevada al rango de virtud, hay que llamarlos: colaboracionistas de la modernidad.


Milan Kundera, EL ARTE DE LA NOVELA


viernes, 5 de septiembre de 2008

Firme Junto al Ueblo




Portada del Diario Crónica
Viernes, 5 de setiembre del 2008
Av. Juan de Garay 130/40, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Quasimodo

Aguamuerta

Agua estancada, sueño de las ciénagas
que en vastas láminas venenos maceras,
ora blanca ora verde a la luz del relámpago,
a mi corazón te asemejas.

El álamo se agrisa en torno y el acebo;
hojas y bellotas aquiétanse dentro,
y cada una en su círculo de único centro
desflecadas por el lóbrego zumbido del ábrego.

Así, como sobre el agua extiende
el recuerdo sus anillos, mi corazón,
muévese de un punto y luego muere:
tu hermana es aguamuerta.

(De «Aguas y Tierras», 1920-1929)

Acquamorta

Acqua chiusa, sonno delle paludi
che in larghe lamine maceri veleni,
ora bianca ora verde nei baleni,
sei simile al mio cuore.

II pioppo ingrigia d'intorno ed il leccio;
le foglie e le ghiande si chetano dentro,
e ognuna ha i suoi cerchi d'un unico centro
sfrangiati dal cupo ronzar del libeccio.

Cosí, come su acqua allarga
il ricordo i suoi anelli, mio cuore;
si muove da un punto e poi muore:
cosí t'è sorella acquamorta.

(«Acque e Terre», 1920-1929)



Antiguo invierno

Anhelo de tus claras manos
en la penumbra de la llama;
de robles y de rosas sabían;
de muerte. Antiguo invierno.

Buscaban su alimento las aves
y de pronto hacíanse de nieve;
así las palabras.
Un poco de sol, un resplandor angélico,
luego la niebla; y los árboles,
y nosotros hechos de aire en la mañana.

(De «Aguas y Tierras», 1920-1929)

Antico inverno

Desiderio delle tue mani chiare
nella penombra della fiamma:
sapevano di rovere e di rose;
di morte. Antico inverno.

Cercavano il miglio gli uccelli
ed erano súbito di neve;
cosí le parole.
Un po' di sole, una raggera d'angelo,
e poi la nebbia; e gli alberi,
e noi fatti d'aria al mattino.

(«Acque e Terre», 1920-1929)




miércoles, 3 de septiembre de 2008

Nietzscheana divagación sobre la excritura


Diez mandamientos para escribir con estilo
(Freddy Niezsche)


1. Lo que importa más es la vida: el estilo debe vivir.
2. El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento.
3. Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser sólo una imitación.
4. El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo.
5. La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones; También la elección de las palabras, y la sucesión de los argumentos.
6. Cuidado con el período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando. Para la mayor parte, el período es tan sólo una afectación.
7. El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente.
8. Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector.
9. El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.
10. No es sensato ni hábil privar al lector de sus refutaciones más fáciles; es muy sensato y muy hábil, por el contrario, dejarle el cuidado de formular él mismo la última palabra de nuestra sabiduría.




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martes, 2 de septiembre de 2008

La mujer para Nippur de Lagash



En el número 9 de la colección Biblioteca de la Historieta de Clarín, aparecen algunos capítulos de Nippur de Lagash, larguísimo anecdotario del personaje anti-hitita creado por el caazapeño Nippur de Lagash. Todo normal en las primeras páginas, hasta que me topo con un capítulo: “Aneleh”. El capítulo apareció en la Revista Nº 27 de Nippur de Lagash (1974), con dibujos de Lucho Oliveira.

Gran sorpresa al percatarme del que el sabio gigante justicieron pre-marxista, lanza increíbles y esclarecedores opiniones respecto al personaje de ANELEH, heroína revolucionaria que conspira por la liberación de su ciudad, que en el momento de la entrada de Nippur está en manos del dictador ILIOEM. A parte de plomo, Nippur se muestra increíblemente misógino. ANELEH podría pasar como un personaje particular, perdida en innumerables capítulos recorridos por NIPPUR, pero si uno se pone a pensar, las únicas mujeres que cuentan en esta historieta son amazonas completamente crueles, mujeres estúpidas o traicioneras, locas enamoradas, una cieguita que le aconseja tonterías (un capítulo donde una ciega le pide dejar ir a un asesino, que luego vuelve, la mata y mata a los amigos de NIPPUR). Es en un contexto grande, donde la heroína ANELEH adquiere importancia, pues es la más independiente de todas, es decir, depende solo de sus ideas. Quiere decir: es la mujer en estado puro.

Veamos un recuento por partes de este capítulo:

Con el particular estilo cinematográfico y la economía inherente al cómic, Wood nos mete de lleno al tema central en la primera escena. Al entrar montado en un caballo oscuro de frente con mancha blanca, Nippur siente la sangre en el ambiente, describe su paso entre la gente que crea “charcos de silencio”. Está todo mal, piensa. Mercenarios en las calles, silencio en el pueblo. Olor a discordia.

En ese momento, parado en una terraza, ve a ILIOEM: “con los puños sobre la balaustrada y su hermosa cabeza barbada levantada al cielo… como ignorando” todo el asunto.

En medio de la plaza principal, Nippur ve colgado un cadáver y a los pies de éste están una muchacha de ojos verdes, bastante pintona por cierto, y un tipo X. Mientras ve la escena, Nippur monologa sobre los dos ante el muerto: “indiferentes al olor terrible de la carroña, y sobre la mujer: “en su rostro grave y limpio, no había expresión”. El tipo al lado de la mujer es OIRAM, quien está, por supuesto, enamorado de ANELEH. El cadáver columpiándose resulta ser el de un revolucionario, asesinado como ejemplo por el dictador ILOEM, el de la “hermosa cabeza barbada”. La muchacha dice estar cerca del muerto “para acompañarlo”.

Primer punto a tener en cuenta: la mujer NO HUELE LA CARROÑA.

Segundo punto: la mujer ACOMPAÑA AL MUERTO.

Nippur descuelga de un espadazo al cadáver, hay una discusión con los guerreros hititas del dictador, interviene el mismo ILOEM y los hititas dejan en paz a NIPPUR y la mujer para que se queden con el cadáver. Antes de dejarla marchar, el dictador pregunta a ANELEH, magnánimo y objetivo: “¿Hasta cuándo vas a continuar provocando mi cólera?”

Tercer punto: La mujer ROMPE LAS BOLAS.

“Hasta derrocarte”, responde ANELEH.

Cuarto punto: la mujer QUIERE DERROCAR AL VARÓN.

Acto seguido, NIPPUR acompaña a la mujer con el cadáver a un nido de revolucionarios dirigidos por ella, para derrocar a ILOEM.

Quinto punto: la mujer CONSPIRADORA.

En la reunión, NIPPUR siente que ella “arde con un fuego rabioso e inocente que me traía un resabio agridulce de mi propia juventud”. NIPPUR le dice a la mujer. “Yo no creo en esto, ANELH”. Los lectores no podemos precisar si el guerrero no cree en su propia juventud, en la mujer, o en la revolución. En todo caso, en las tres cosas. Ella le responde: “Tú que ni siquiera eres capaz de amarte a ti mismo”.

Sexto punto: la mujer DESCREE DEL VARÓN.

Séptimo punto: la respuesta de NIPPUR a la réplica de la mujer: “ERES DURA”.

ANELEH le responde: “Peor, soy patriota”.

Octavo punto: la mujer ES FANÁTICA.

Ahí nomás Nippur decide irse. En el camino se encuentra con ILOEM, que le da cátedra sobre la metamorfosis fatal de toda revolución en dictadura. Entonces NIPPUR amenaza a ILOEM: “No toques a ANELEH… en ella hay lo mejor que todos tenemos”. Gran cáscara de banana que dan ganas de pensar que esta crónica es una estupidez, pero ya lo dicho está dicho.

Luego de chupar y comer, NIP se da un sueñito, pero es despertado espada en mano por OIRAM, aquel enamorado de ANELEH. Le pregunta por la mujer, pues ha desaparecido. Como NIP no sabe nada, conclusión obvia: está en el palacio de ILOEM. Reúnen rápido un comando guerrillero, y en la oscuridad de la noche se meten como culebras en el palacio, en pos de su heroína. Allí, ILOEM amenaza a ANELEH, pero esta se le ríe en la cara.

Se arma la trifulca en palacio, todos los hititas son muertos en manos de los revolucionarios, OIRAM, el rabioso pierrot de ANELEH, mata a ILOEM de un espadazo en el pecho, que le destroza el corazón. Simbólico, ¿no? NIP ve el cadáver del dictador, que muere caído en su trono: “no como si fuera un sitial de honor, sino simplemente un asiento incómodo”. Impagable ironía.

Terminada la matanza, y oyendo el júbilo de la ciudad liberada, NIPPUR busca su caballo para marcharse, pero es interceptado por ANELEH. ¿Por qué te vas, si sos uno de nosotros?, le dice ella. Él le responde:

“Yo he sido un accidente y ningún accidente puede convertirse en costumbre”. Ella, comprendiendo, le responde: “Adiós”. Y NIPPUR se va, “al camino sin fin, mi reino, mi esencia”, dice.

Así termina el capítulo.



Preguntas:

1. ¿Por qué NIP no condescendió a la tradicional cópula de héroes al final de la historia, a pesar de la clara insinuación de ANELEH?

2. ¿Por qué, hasta el final, NIP vio tan digno al dictador? ¿Qué le representaba el dictador?

3. ¿Por qué los revolucionarios, si tenían la suficiente fuerza, esperaron hasta que ANELEH fuera secuestrada para actuar?

4. ¿Por qué ILOEM, sabiendo de su influencia en el pueblo, no mató antes a ANELEH?
5. ¿Por qué NIP no quiere quedarse a vivir la revolución?


Esbozo de respuestas consuelo:

1. La mujer no le interesaba.

2. Porque fue una víctima del poder que corrompe.

3. Porque les interesaba más ANELEH que verse libres. Es decir, la dictadura podía sobrellevarse. La mujer era la cadena, una cadena que les dio miedo perder.

4. Porque necesitaba sus ojazos, necesitaba ser muerto por ella. Quería cumplir su destino.

5. Vivir la revolución, vivir el amor, era acercarse demasiado a la muerte. La libertad sin mujeres, duraba más. Se fue buscando pequeñas batallas, revoluciones en miniatura, que no tuvieran nada que ver con él.

En fin, así le iba. Duró, de todas maneras, más de 30 años con su vida nómade. Nippur de Lagash es, por lo demás, una de las mejores historietas que se hayan escrito.



PD.:

1. Fanáticos de WOOD aquí.

2. Más fanáticos.

2. Escritora cruceña opina de WOOD acá.

3. La última respuesta en torpe e incompleta. Hay una aproximación más interesante en un artículo de Marcelo Froia, que está en este enlace: http://www.quintadimension.com/televicio/index.php?id=138.



lunes, 1 de septiembre de 2008

Cierta vez un señor

(para Charles Da Ponte)


Cierta vez un señor se agregó una tercera pierna. Creyó que iba a ser mejor, andar más firme y veloz. Pero al final tuvo muchísimos problemas para caminar armoniosamente con las tres, pues siempre dos de sus piernas encontraban ritmo juntas y dejaban colgada a una, cuya desenvoltura al tratar de seguirlas era un desastre.
Para mayor complicación, constantemente la pareja cambiaba de integrantes y era otra la pierna que sufría el desajuste. Por eso, cuando el señor quería ir para la izquierda, la pierna solitaria tiraba para la derecha, y si intentaba para la derecha, ocurría lo mismo pero para el otro lado. El equilibrio era manejable, el problema era con la direccionalidad.
Un día el señor se hartó y se amputó una de las piernas. Escogió la que le pareció más chueca y fea. Dejó a las dos que creyó que se llevaban mejor y eran más fuertes.
Cuando caminaba, el equilibrio duraba solo unos pasos; pues ya su cuerpo se había acostumbrado a moverse en la arritmia. Intentó e intentó, pero las dos piernas se habían acostumbrado tanto a la amputada, que la buscaban, perdiéndose a cada instante, chocaban entre sí, incapaces de encontrar el punto de una cómoda caminata.
Entonces el hombre, cansado de intentar caminar bien, se amputó otra pierna. Esta vez escogió al azar.
Acto seguido empezó a desplazarse a saltos y dejó casi enseguida de tener problemas de direccionalidad.
Pronto olvidó lo que era caminar.


de «Ligerísimo», Barcoborracho Ediciones (2007)