viernes, 27 de junio de 2008

Para que el dinero venga a Asunción vía Nueva Delhi

Texto: Cristino Kuru Bogado.
ººº
ASUNCIÓN ES LA CITY FAGOCITADORA DEL MUNDO. Nutre con sus frutos autóctonos a sus vecinos y metaboliza a los alóctonos. En verano la exuberancia de los altos, frondosos y umbrosos árboles de mango va soltando su lluvia amarilla, incluso de noche puntúa los pensamientos delirantes de un poeta en trance alucinatorio. Como la mangifera indica (acá todo el mundo divide a los mangos en brasileros y en injertados o rosas) su transplante ha sido tan natural y perfecto que la costumbre ya los ha nacionalizado como parte del huerto guaraní. El cáñamo indico (llamado cannabis sativa) llegó al Paraguay por intermediación de los navegantes portugueses al Brasil y depois da guerra do 70 al Paraguay. Los turistas alquilan una habitación con vistas a la plaza donde la Senad (la Dea parawayensis) sacrifica al fuego de la ley anti-drugs el incienso sacro, acaso la sagrada soma védica. Un baño de realidad parawayensis de humo de ka’a. Frente al Panteón de los Héroes los Hare Krishnas venden sus tortas de cáñamo dulcísimos y de efecto garantizado ciento por ciento por este su servidor new jornalista. Asunción cuando la invadieron los españoles en 1537 estaba rodeada por un cinto de suave curvatura fluvial que depois fue bautizada con el nombre de bahía de Asunción. Hoy tiene un segundo cordón “protector”, el de las villas miserias formadas por La Chacarita populosa, a los pies mismos de El Cabildo, La Catedral y El Parlamento; tambièn los barrios bajos de Pelopincho, San Felipe, sigue hacia el este Tablada, Botánico, el enclave de los indios maká chaqueños. Al sur está Bañado, Cateura... Allí la poesía va a buskar su juventud, las nuevas palabras que iluminarán las obras no de arte de los poetas parawayensis del siglo XXI. Por ejemplo, el bello vocablo “yiyi”. Surgió en el Bañado, la prensa sensacionalista petulante y milagrosamente alejada de los “haut couturne de la cultura" la transcribe en contextos sangrientos, de gran guiñol y el poeta los toma de allí, desempolvándole de su pátina gore-amarillenta.
Paraway es tierra de Indios, hay toda clase de indios menos del primero de los indios, los indígenas de la India: maká, ashlushlay, ishir, ayoreos, mbyá, paï, avá, aché...En Palma, la vía principal, calle mayor, main street de Asunción, las makás exhiben sus bolsas de algodón multicolores, de lunes a domingo, ellas naturales del Chaco de donde el ingeniero Belaieff (hoy divinidad únika del Olimpo maká, gente muy agradecida) los trasladó a las cercanías del Botánico, donde fundaron hasta un Deportivo Maká de Futbol!!!
Como el aroma predominante de Asu es el cannabis quemàndose como caramelo neuronal, el omnipresente sonido cotidiano de la ciudad es cumbiambero, onda los Bukis, Juan A. Solis, cumbia villera kurepa, cachaca mexicana. En el colectivo, en el taxi, en las aceras de Palma, de Estrella, en la plaza Anti-comunista, etc. exhuda su rancio y lujuriante ritmo. Se bebe, para no sufrir el calor de 40 grados de casi todo el año, tereré: guampa y bombilla con yerba mate y agua helada, con abundante hielo y por las mañanas mucho yuyo: menta’í, kokú, jaguareté ka´a....
También después del mediodía se bebe una cerveza, que según
especialistas que se mueven entre vasijas de vidrio soplado, no es apta para el consumo humano, aunque el agua en donde hierven el arroz es del preciado acuífero guaraní, en la futura era pos-apokalíptika de la falta de petróleo y agua a lo Mad Max, será una de las fuentes de grandes disputas internacionales.
Todo el mundo habla guaraní y castellano, el jopará que hace un mix de lengua europea e india. Lo anfibio ambivalente se remonta hasta los años 60 cuando se llegaba a la ciudad desde los cielos en hidroavión aterrizando en la bahía (como Saint Exupéry, el principito francés que tenía su noviecita ypacaraiense llamada La Tigresa, yiyi-piloto que moraba al borde del lago Ypacaraí, lago de restos arqueológicos pre-guaraníes –500 a. de C.).
En los años 50 – cuando Giménez Caballero proclamara una de las verdades universales del hombre de buen gusto: “ vale la pena venir del fin del mundo sólo para ver a las vendedoras de frutas, descalzas y con el cesto en equilibrio de cariátide sub-tropikal sobre la testas morenas, mestizas, indias, de una yiyi para ¡guay! parawayensis...”- se llegaba en hidroavión desde los cielos al rió homónimo de la tierra cuya capital en tiempos jesuítikos traficaba con peso ficticio paraguayo, pertinente moneda para hacerla circular en estos pagos míticamente utópicos, platónikamente pobladas de buenos salvajes.
Las cariátides de comienzos del siglo xxi, estas yiyis asuncenas no son plantígrados, sino, como los gatos baudelerianos o colettianos, digitígrados, ya en shorts ajustados y cortísimos o en minis maryquantianamente flotantes, aladas, sin panties para ke la tatú ro’ó y los yonis ejerzan su magnetismo a distancia sobre sus mbojás del amor, sus kurupíes con sus penes avizores, nerviosos como moscas lujuriosas, pavlovizados por sus sonrisas arteras, sus cinturas dobladas en la s de seducción pidiendo la otra s paralela del sometedor sádiko santifikado, mandala eroto-ario una vez más naturalizado en las tierras rojas del Paraway.
La clase alta, unos 3 mil ciudadanos, ganaderos, sojeros, empresarios adosados a las licitaciones
públikas que se han enrikecido y medrado durante 35 años de coloradismo-stronista. Hoy agonizan en una especie de suicidio gremial. Casi en su mayoría son homosexuales, ya no se reproducen, instintivamente buskan su desaparición, y el actual presidente electo que es zurdo ha venido para escribir su epitafio.
Su homosexualidad procede del ritual de iniciación stronista, ars erótika burocrátika, perversión clientelista. Para ser colorado había que convertirse primero al homoerotismo: someter al otro, humillarlo era sodomizar, destruir su orgullo de macho de cojones bien puestos, Toro Picha’ï abatido.
El “progreso” no solo llega de Espoo, Finlandia, sino mucho de Asia, coches japoneses, coreanos (incluso lento pero seguro como la reencarnación los camiones Tata de la India, amigos fieles de los transportistas de materiales de construcción, de los empresarios exitosos tocados por el aura jainita de la habilidad en amasar fortunas como ese Devendrah Singh dueño de la cadena de pizzerías asuncena Pancholo’s). Comerciantes de Ciudad del Este (lado paraguayo de la peligrosísima triple fronteira, antro de terroristas asegún la CIA) en Asunción: así chinos, sirio-libaneses, pakistaníes e hindúes musulmanes han tomado las primeras planas (por sus velos, por sus arrestos gratuitos a raíz de la paranoia terrorista pos- 11-S).
Para comer en Asunción tenemos hongos comestibles –delicatesen más puréte ke las trufas y los champiñones más renombrados- procedentes de villas cercanas como Areguá y Limpio... Aunque la predominante es la cultura anti-hindú de comer carne vacuna (sorry). Esto nos lleva a clasificar someramente a los poetas parawayensis: están los ke usan para sus inspiraciones poétikas el grass o cannavis, otros el hongo ke crece sobre la bosta del cebú, aun los ke curten el crack o la cocaína, y los más el popular alcohol: cervezas, vinos mau producto del contrabando hormiga desde Clorinda, argentina, aguardientes, cañas varias...

de Vislumbres, otoño 2008, Nueva Delhi
publicación anual, bilingüe (español – inglés), de cultura iberoamericana (pensamiento, literatura, arte, política) desde la India.


Extraido de:
http://kurupi.blogspot.com/2008/06/para-que-el-dinero-venga-asuncin.html

jueves, 26 de junio de 2008

"Habitación al aire libre con perro"






Pasaje Carlos Gardel, Abasto, Capital Federal.


25/06/2008

sábado, 21 de junio de 2008

5 POETAS PARAGUARIENSIS (CORTE TRANSVERSAL EN LA POESÍA PARAGUAYA)



Selección y prólogo: Marcelo Silvakov




En el mapa de la poesía latinoamericana, la poesía paraguaya ocupa un lugar incierto, un sitio imaginario cercano al vacío. Las fronteras parecerían morir en Elvio Romero, Moncho Azuaga y Mario Casartelli, en Josefina Plá, Hérib Campos Cervera, Susy Delgado, Ramón Silva y hasta por ahí nomás. Violentamente delimitado, este Paraguay poético terminaría en un provincianismo esclerosado y clásicón; con algún ímpetu neorromántico, a veces combativo, a veces intimista; más cercano a la chabacanería que a la raridad; de contados hallazgos en su moderna producción en lengua guaraní, cuya regla sería la repetición de la repetición de la repetición, y así hasta llegar a los inigualables cantos primeros del aváñe´é, el lenguaje-alma del hombre guaraní.
Pero ese Paraguay es tan imaginario como el Paraguay vislumbrado por cierta poeta argentina: Para mí Paraguay es un país misterioso, lleno de naranjas y dictadores y bellos habitantes que hablan guaraní (Clara Vasco dixit). Una imagen “poética” refractaria, con la que algunos “agentes” del campo cultural paraguayo buscan legitimar una producción desfasada en tiempo y lugar, dejando de soslayo una poética actual, más acorde a la imagen de un otro país. Un Paraguay no tan misterioso, con más narcotráfico que naranjas, más mafiosos que dictadores, y con habitantes no necesariamente bellos, que hacen del trauma de la diglosia terreno fértil para el yopará (mezcla de guaraní con castellano), una lengua dinámica, sin duda mucho más veloz que cualquier purismo.
De allí que con estos 5 Poetas Paraguariensis se proponga realizar un corte transversal en la poesía paraguaya. Así se pretende abrir las fronteras poéticas de un país no tan distante cuanto desconocido. Sin duda, estas cinco voces sintonizarán con las de sus pares sudacas.


JORGE CANESE (O KANESE)
Asunción, 1947. Microbiólogo y poeta. Publicó, entre otros, Más poesía (1977), Esperando el viento (1981), Paloma blanca, Paloma negra (1982), Kantos del akantilado (1987), Stroessner roto (1989), Alegrías del purgatorio (1989), Papel
es de Lucy-fer (1992), Indios-go-home (1994), En el país de las mujeres (1995) y La conspiración de los ginecólogos (2006).

DE INDIOS-GO-HOME (EDS. DE-ENTRECASA. ASUNCIÓN, 1994.)


Moraleja: Criar europeos con leche de camello de la mejor raza (ambos). Faenar a-lo-bestia. Mezclar con grasa de jabalí en celo y esperma liofilizado de ballena de buena procedencia (para darle cuerpo). Hervir la mezcla durante cinco siglos para que el nivel de ignorancia (in-crescendo) sea máximo. Venderle el engendro por toneladas a los yankis, a precio de mercado (no hay por qué robar). De no prosperar el negocio, derramar el menjunje en el río Paraguay para joderle a los kurepas. O en último caso, regalarle el embarque completo a los indios para que se empeden como-dios-manda y nos dejen de joder con la historia de que América es de ellos.


JOAQUÍN MORALES
Asunción, 1959. Edita la página www.postumorden.com. Publicó Postales de Bizancio (1984), Poliedro o panóptico del mundo y despliegue de sus trampas, demonios y maravillas (1985), Historia(s) de Babel (1992), Sermo, Hurras a Bizancio y
Musica Ficta (2005)

DE MUSICA FICTA -SEMITONIA SUBINTELLECTA- (ED. JAKEMBÓ. ASUNCIÓN, 2005)

yegua de la noche o preludio sobre la inmaterialidad de las cajas de música

árbol superviviente en mueble sonoro,
voluptuoso trípode,
Pleyel, Steinway, Bösendorfer,
manual de instrucciones del trasmundo
su guión pentagramado
de casi con dientes ataúd lujoso,
tabla de perdición y muelle final de resonancia,
caja musical abierta al arte de tu mortalidad,
no pariente del piano de palabras,
versión hiperreal (dudosa) de la pesadilla de Moore:

relincho filosófico en sueño de scholar: sí,
pesadillas como textos,
proposiciones como mesas,

pero prueben a contar sílabas y patas
de una mesa cualquiera
(en este idioma claramente dos
y en todas partes casi siempre cuatro),
o hacer cantar un bosque, difícil son desde las tablas:
así también dar cuerda a tu ataúd,
resucitar canción de entre los verbos.


FREDI CASCO
Asunción, 1967. Artista plástico, ensayista, poeta. Expuso sus obras en diversas salas de Latinoamérica y Europa. Co-fundador y director de Ediciones de la Ura, actualmente edita la revista Wild. Publicó Ojos de Leteo (2000) y Antesala/ El mirlo literario (2001)

DE “ANTESALA”/ “EL MIRLO LITERARIO” (ED. CUADERNOS DE LA URA, 2001)

La casa neurótica

Éxtasis de pequeño artefacto
arcano menor / escondido
bajo montículo de omisiones
apiladas en un abrir y cerrar de persianas

La luz ingresó en polvareda
y descubrió restos de civilización gastronómica
de la noche anterior
Una mosca verde era Dios

El mobiliario exhaló entretiempo
cristalizado por el destierro sucesivo de palabras
(Casi) toda forma en adelante
se volvería inasible a la mirada


CRISTINO BOGADO
Asunción, 1967. Poeta, narrador y ensayista. Fundador y colaborador de diversas publicaciones, hoy al frente de Jakembó Editores y del blog Kurupi (www.kurupi.blogspot.com). Publicó La Copa de Satana (2002) y Dandy Ante el Vértigo (2004).

DE VIAJAR FOR AWAY (INÉDITO)

Viejos cazando su infancia en las praderas del shopping

Esa apariencia de que están cagados en plata
Esa sensación de que para reír necesitan
arrugar la cara hasta el rictus del sollozo
Para hablar respirar con el afán de un alpinista
Para soportar la perpendicular de la vida
trabajar y torturar
Para beber agitar los brazos y las piernas
como remolinos de viento en una gravitación lunar
Para comer maniatar
la bestezuela caprichosa de sus estómagos
Para dormir
disfrazarse de Billy de Kid dirigiendo su rebaño a Morfeo Town
y para cantar o bailar
morirse


MONTSERRAT ÁLVAREZ
Zaragoza, España, 1969. Estudió filología inglesa en la Universidad de Zaragoza, y filosofía en la P.U.C. de Lima y la UCA de Asunción. Publicó, entre otros, Zona Dark (1991), Cuatro poemas y un manuscrito (1993), la nouvelle Espero
mi turno (1996), El Poema del Vampiro (1999), Underground (2000) y Alta suciedad (2005). Está radicada en Asunción hace catorce años.

DE CUATRO POEMAS Y UN MANUSCRITO (REVISTA EL AUGUR, ASUNCIÓN, 1993)

Tomates, tomates…

Tomates, tomates, hijos de la sangre,
grandes nabos, blancas
fibras de la luna,
espléndidos apios, locos de remate,
amo vuestra dulce vocación canora
de llenar de fauces más de mil y una
en la oscuridad de las altas horas.
De verdes anhelos está llena mi alma,
de jugo de berros, de sangre de palta,
de los entremeses, los engañabobos,
la lengua del pato, la boca del lobo,
el huevo del dodo y el del avestruz,
la vaca sagrada que hunde la testuz
en la fuente ansiada –la transustanciada
sangre de Jesús–
Abrid vuestras bocas hambrientas, hermanos,
al maná que blanco tiembla en vuestras manos
al maná de ciegos y de comedores,
al maná de cojos y devoradores
Abrid vuestras bocas hacia este futuro,
extended a él vuestros brazos duros,
que a nuestros estómagos enormes y magros
llegarán celestes, oleosos milagros


EXTRAIDO DE:
http://lunaguerra.blogspot.com/
Luna Guerra
Poesia: vida y obra de Luna Guerra

sábado, 7 de junio de 2008

Del novelista inglés Julian Barnes

Nunca leí un libro de Julian Barnes, hasta el año pasado creí que era una mujer, pues tenía grabado en la computadora en formato PDF “El loro de Flaubert”, que me llamaba la atención constantemente pero era una época de Philip K. Dick y Roberto Bolaño, también en formato PDF. Julian Barnes es un hombre y no una mujer (probablemente las primeras veces leía Julia en vez de Julian), es inglés y no francés y “El loro de Flaubert” es una novela bastante famosa, y por lo que dicen muy hermosa. En abril o marzo de este año, no recuerdo la fecha aunque sería muy fácil enterarse buscándola en internet, vino a Buenos Aires este escritor inglés a promover su último libro, “No le hace falta publicidad que ya tiene bastante”, que tiene como personaje a Arthur Conan Doyle, el querido gordo bigotudo que nos dio ganas a todos los chicos que lo leímos de ser detectives y fumar pipa. Demás está decir que la pipa la utilizamos muchos, para despertar nuestras reflexiones, claro, pero no precisamente para resolver casos criminales en pos de una justicia estatal, sino para resolver el crimen de la vida en sí. Decía, fui a ver a Julian Barnes al Malba, enorme cantidad de gente había, no pude entrar al escenario donde estuvo pero pude alcanzar un auricular que me conectaba, traductor mediante, a las palabras que iba desgranando para agradar a todos. Su imagen la veía en una pantalla grande ubicada a unos 40 metros. Tipo delgado, pelo oscuro entrecano, cuidadosamente peinado con raya a la izquierda, que gesticulaba delicadamente con las manos mientras hablaba, sin dejar de sonreír. Triste espectáculo, después de todo. Barnes se declaró lector de Borges, obvio recurso para agradar a los argentinos, pero cuando uno de los presentadores recordó un texto de Borges que resumía en una página la idea de toda una novela de Barnes, este se enojó, dijo un chiste que dejaba a Borges como un copión, la mesa de conferencia se tambaleó un ratito y enseguida volvió a estar todo normal. Dijo, entre otras cosas, puesto en boca de una novelista inglesa relativamente joven, poco más de 35 años, cuyo nombre no recuerdo, que el trío más importante de la literatura inglesa actual, lo conformaban él, McEwan y Martin Amis, y refirió un chiste que ya había leído en una entrevista que le hicieron: cuando los escritores yanquis se vuelven famosos, compran un auto o casa nueva, y cuando lo hacen los ingleses, cambian de máquina de escribir. Creo que dijo que todavía escribe con una máquina de escribir, aunque esto bien puedo estar inventándolo ahora. No soy un cronista de fiar. Cuando terminó la conferencia, hubo gente esperándole para pedirle un autógrafo y este servidor le esperó para verle personalmente al menos un ratito. Entre artistas post-hippies de Palermo y Barrio Norte, le vi salir con cara de asustado luego estar firmando autógrafos por cerca de media hora. Todavía un tipo fuerte, bastante alto y de aspecto amable. Le pregunté si podía tomarle una foto y me miró espantado y dijo que ya se iba corriendo. De hecho, salió corriendo del lugar y yo le perseguí con la cámara (esperé que estuviera a una buena distancia como para que no lo notase) y le tomé un par de fotos que salieron muy oscuras. A todo esto, quiero decir que vi a Julian Barnes, pero todavía no leí ningún libro suyo. El PDF con “E loro de Flaubert” quedó en Luque. Antes de que venga para acá sus libros ya estaban caros: ANAGRAMAs de más de 40 pesos. Y ahora sus libros están todavía más caros. No encontré aún un ejemplar suyo olvidado en un rincón de libros usados. No pierdo la esperanza. Pero no pude sustraerme a la curiosidad en este período así que busqué textos suyos en internet y encontré varias entrevistas, interesantes en la medida en que son interesantes las entrevistas a todos los escritores, es decir levemente interesantes. Aquí hice una ensalada de frases con textos de varias entrevistas. Espero que interesen a alguien tanto como a mí, es decir, levemente.

Novelar
«Se mira de reojo a “lo novelesco”, sin embargo ninguna cuestión semejante se hace en torno a “lo poético”, como si la poesía fuera consustancial a la naturaleza del hombre, y la novela no fuese más que un formato artificial susceptible de caducar según el signo de los tiempos, algo así como la ópera dentro del fenómeno de la música. Sin duda es su calidad de género lo que se vuelve contra ella. Si la poesía ha ganado derecho de extraterritorialidad, la novela está constreñida a cumplir ciertas expectativas; si va demasiado lejos se destruye como objeto, por lo tanto pareciera condenada a convivir con ciertas trivialidades propias del género... La crisis de la novela no revela más que la crisis del pensamiento y los valores en la segunda mitad de este siglo. La realidad se ha vuelto inaprensible, indefinible, múltiple y contradictoria... Si hay una cosa que distingue a nuestra literatura de hoy, ella es una evidente confusión de normas y la incertidumbre de valores... Según parece, las palabras ya no pueden ser usadas simple y naturalmente. Todas las grandes palabras, como amor, odio, vida, muerte, lealtad, traición, contienen significados opuestos y media docena de matices de dudosa implicación. Las palabras se han vuelto tan inadecuadas para expresar la riqueza de nuestra experiencia que hasta la más sencilla frase escuchada en un ómnibus reverbera como si estuviera formada por palabras gritadas ante un acantilado. Sí, la misma novela desmanteló un universo narrativo de ficción y tal vez fuera bueno que eso ocurriera. Luego se observó a sí misma con una mirada traumada que no le dio nueva vida.»

¿Qué es lo que ocurre hoy?
«Hoy no existe una corriente formal que domine el panorama de la narrativa, lo que es de por sí estimulante. Las fuertes tendencias que hegemonizaban el quehacer de los artistas, o que al menos se planteaban como referencias ineludibles, han dejado de existir por lo menos en la literatura, resultado, tal vez, de esta misma sensación de desconcierto. Se puede afirmar que en narrativa se ha ganado el derecho a la diversidad, la particularidad, la diferencia. Hoy día coexisten las más diversas formas y maneras, desde lo marcadamente poético, hasta lo forzosamente prosaico, desde la utilización del melodrama, hasta los experimentos estructuralistas. Lo que ocurre es que la novela, como género, ha expandido sus márgenes engullendo prácticamente a todos los demás géneros literarios. Por cierto que ha perdido forma y contornos, pero ha ganado en amplitud... La literatura ofrece hoy día numerosas y diversas respuestas al fenómeno de la narrativa, sin que éstas sean contradictorias entre sí. Esta sumaria revisión de autores y libros que hoy día ocupan vale la atención de los lectores, dan cuenta de ello. Pareciera, en todo caso, que la narrativa europea, la que históricamente condujo los destinos de la novela, y las obras que se producen en su periferia por otro lado, corrieran por cauces distintos. Mientras la primera rescata la tradición secular de “contar un cuento”, la segunda ha encontrado su fuerza en la particularidad de su propia historia.»

Por qué escribir
«... es que hoy en día el sentido del trabajo del escritor es encontrar sentido al acto de su propia escritura, partiendo del supuesto que no es un hecho “natural” escribir una novela y menos hacerlo con optimismo. En otras palabras, cada novela escrita intenta salvar al género como especie. De esta sensación de indefensión, de este droit de cité (derecho de cita) tan relativo, surgen las mejores obras literarias de la actualidad. Una buena novela en el momento actual forzosamente debe abrir una brecha; de no ser así, pasa a engrosar el montón de pruebas que se acumulan para pugnar su desaparición y que viene a darles razón a los agoreros. El punto de partida de la novela actual es encontrarse una justificación a sí misma, y no como ocurrió antes, por la voluntad de contar una historia. Ya no hay buenas o malas historias en la narrativa.»

Duda del escritor ante la escritura
«Si Balzac sólo considera su historia y su resolución, Flaubert se plantea los problemas de su expresión. En este sentido, es el primero en asumir el escrúpulo y la cautela con que el escritor actual asume su fantasía. ¿Por qué escrúpulo, cautela? Porque es un lector en extremo crítico, en extremo escéptico el que presiente el escritor. Y no es crítico por exceso de interés, sino por el mismo escepticismo, lo que empeora aún las cosas. Se da la paradoja que el lector no espera nada de la novela, pero le pide todo.»

Lo real y la literatura
«La literatura parece una respuesta insuficiente, tardía. La literatura misma arrastra el fardo de lo literario, toda esa chatarra del género que le aporta a la novela ese componente fútil y banal, inofensivo al fin y al cabo, una respuesta que se da de narices con lo real.»