jueves, 4 de diciembre de 2008

¿Por qué no un porno?, de Philippe Djian


"Uno de esos tenderos que han
descubierto que cualquier hombre
se resigna a comprar cualquier libro"
JLB

Sé que cada escritor escribe (con derecho) lo que se le antoja, y cómo decía borges, cualquier persona lee cualquier libro. Habemos lectores para cada libro. Con esto también se entiende: hay libros que no son para uno, para los que uno no sirve, resulta sobrante, tonto. Este año me tocaron algunos que me hicieron sentir así: ¡qué hacés con esto en las manos, regalalo rápido o tiralo! ¡Le hacés daño a este libro con tus pensamientos malvados sobre él, pobre, que no tiene la culpa! Lector, a fin de cuentas, molestoso. Les hablaré entonces de tres libros que este año me perdieron en ganas de hacer cualquier otra cosa antes que leerlos, pero que sin embargo, vaya a saber por qué, terminé hasta la última página.



¿Por qué no un porno?, de Philippe Djian.
Tengo que agarrar el libro de la biblioteca para recordar. Es grande, pesado, 331 pág. En la contratapa tiene una foto del autor, con cara de mono intelectual. Dice en la contratapa: "La novela de Djian se asemeja en calidad a las grandes escenas de
Sexus de Henry Miller", ELLE. Este libro lo encontré en la librería Libertador, en febrero de este año. Iba revisando los estantes hasta que me topo con este armastote. Leí los primeros párrafos: prosa antirretórica (bien digerible, pensé); el primer capítulo habla de un tipo sentado, sin saber qué hacer, pensando en su mujer que está en un vuelo con sus hijos y él teme que el avión explote. Efectista, pero con humor. El sensualísmo diseño de tapa y el sugerente título me cautivaron: $10. Dios, espero que nunca más me pase. Apenas llegué a casa lo empecé a leer: habla de un escritor que no vende nada, que tiene un amigo escritor que es un éxito; su mujer le sugiere que escriba una novela porno para pagar las deudas y también le dice que se acueste con la mujer del escritor famoso para inspirarse (no recuerdo bien si era así, al caso no importa mucho). La familia del escritor vive en un pueblo del sur de Francia donde viven muchos otros escritores; para sobrevivir, pues vende pocos libros, distribuye ropa militar entre sus conocidos por unas monedas de más; no recuerdo si también vendía marihuana o alguna droga similar. Hongos, puede ser. Juegan tenis, hacen fiestas. La idea no estaba mal. La estuve leyendo como poseso por unos cuatro días: en el desayuno, las pausas del laburo de telemárketer, en el baño, antes de dormir. Un tormento avanzar cada párrafo: no paraba de decirme: ¿es posible escribir semejantes estupideces y encima ser traducido? No pasa mucho en la novela, la prosa es tonta, mecánica, servicial; un tanto Hunter S. siendo optimista, por el intento de encadenar delirios paranoicos, pero con pata de palo; hay sí algunos comentarios sobre la comercialización de la literatura (las editoriales grandes asociadas con capitalistas asesinos) y posturas anti corporacionistas, pero tan superficiales que uno no sabe qué hacer. Sexo con descripciones escatológicas hechas a los apurones es lo que más hay. Ejemplo: "Nicole me llama entre dos gemidos. Voy y le planto la polla hasta el fondo de la garganta. Olga levanta la cabeza. Parece que acabe de meter la cara en una palangana de lejía. La agarro por la nuca e intercambiamos un beso con gusto a culo. Después masturba a Nicole con un pezón mientras yo le chupo el otro. Cuando se levanta, meto la nariz en el coño de Nicole, que continúa chupándome la polla. Olga me coge la mano y se la lleva a la entrepierna. Le meto un dedo en el culo". El personaje se coge así unas cuantas mujeres (no recuerdo si hacía más, hace ya casi un año que la leí). Hacia la página 200, a punto de tirar al carajo la novela, leo que a una de las mujeres, no sé si una vecina escritora u otra, el escritor le hace una bondage. Bueno, me digo: acá tal vez pueda aprender algo, tratándo de ejercitar el viejo axioma escolar: de todo libro se saca una enseñanza. Sé que es ingenuo, pero soy así. Del bondage (práctica sexual de encordonar a otra persona) lo único que encontré fueron más descripciones inútiles: ningún consejo, ni siquiera qué tipo de cuerdas usar, o al menos un nudo. Nada. Avancé, pues, en esto, unas 50 páginas más. Después la terminé porque a fin de cuentas el final ya estaba ahí nomás. Una de las amigas del escritor se suicida y creo que escribe algo (o al menos se recupera de la locura en que se sumergió con las otras mujeres con muchas historias para escribir), gracias a que su esposa le da una mano tranquilizadora y le recuerda su amor. Y así nomás se terminó. Intenté entregar el libro en montón de librerías como parte de pago (la última en Parque Rivadavia, a un señor que vende libros de un peso y que no parece rechazar nada); pero no la aceptaron. Sigue ocupando un enorme espacio en el mueble de los libros.
Aquí algunos subrayados que sin embargo resultan interesantes:

"En el fondo, me parece que la vida me interesaba más que la literatura... Y eso no es lo más adecuado para esta profesión"

"en materia de literatura, la verdadera valentía tiene aires de suicidio"

"la literatura del momento estaba copada por un puñado de mal follados que rumiaban sus fracasos y destilaban rencor"

"Multinacionales. Holdings. Vendedores de petróleo. Fabricantes de armas. Asesinos de la industria agroalimentaria. Monsanto. ¡Horror! ¡Horror! (...) Se han filtrado en la Food and Drug Administration. Han comercializado el aspartamo, el Roundup y la hormona bovina de crecimiento recombinante. Quieren lanzar Terminator al mercado. ¿Sabes lo que es? Una semilla cuya descendencia se autodestruye. ¿Lo ves? ¡Esos son tus socios! Monsanto o alguna empresa de la misma calaña."

"Nicole afirmaba que esa mise en abyme, practicada tan a menudo y tan a menudo sobrevalorada en la literatura (como la narración no lineal, que atrae la atención de los críticos y sirve de escudo a los escritores domingueros), multiplicaba, si no el número, sí la intensidad de sus orgasmos".


*

12 comentarios:

mafalda dijo...

...


Mmmm...¿Cómo era?


"En este mundo hay básicamente tres tipos de escritores: los que intentan aprehender la realidad en sus novelas, los que intentan evadir la realidad con sus novelas y los que intentan aprehender la realidad en sus novelas cuando todo lo que consiguen es empobrecerla".

"En este mundo hay básicamente tres tipos de personas: las que saben leer, las que no saben leer y las que dicen no tener tiempo para leer".

Milorad Pavic.

Sexus, Plexus y Nexus. Vaya trilogía. Con ella conocí a Miller.

El que dijo: "Todo encuentro casual es una cita", fue Borges.

Bueno, aquí de metiche. Vendré a mirar cosas de literatura.

Mafalda

marichuy dijo...

Uy que pena de mí. No conozco al autor y nunca he leído relatos porno. Lo más cercano que he estado, ha sido con Georges Bataille.

Un placer leerte y gracias por tus visitas.

W dijo...

Yes e.r. the show must go on, but sometimes... I just want to give up !!!!

Te admiro por tu perseverancia... yo aguanto a lo mucho unas 20 páginas de un libro malo... y lo aviento al rincón más oscuro de mi casa (para nunca volverlo a abrir)

Jajaja... eso de que ni el nudo te enseñaron.... me encantó !!!!

Gracias por tu visita.... aquí estaré leyéndote.

e. r. dijo...

hola mafalda! parece demasiada sabiduría para mi pobre cerebro. pero sí, es básicamente como dice la cita. al menos en los comentarios aprendí algo!!! y no tenía mucho de miller el tipo, nada. nada de la poesía de los trópicos ni los libros que ud menciona. gracias por la visita. paso por su casa cada que puedo....

marichuy! en fin, creo no equivocarme mucho al decirle que no es pérdida. ya le tocará también alguno con qué perseverar. encantado por su visita.
saludos


W. estuve escuchando música en tu blog, el cindy lauper me encantó. creo que me levantó completamente el ánimo hoy. gracias.
saludos

Cordelia dijo...

Más de 300 páginas de tamaña vulgaridad! Lo suyo es un sacerdocio...
No me gusta dejar libros sin leer pero éste aparenta ser pésimo hasta sintetizado.
Igual confío en su buen gusto y descuento que habrá leído para compensar de la mejor literatura.
Un beso.

Ojaral dijo...

Vio, don Ever? Tenía razón la mujer del personaje. Nada se vende tan bien como el sexo. Ud mismo es la prueba, que compró el libro gracias a la astucia del editor. Por eso me estoy dedicando a la pornografía yo también.
Saludos!

e. r. dijo...

Cord... Me sirvió para escribir el post! Es algo, no? Se cumple el dicho: de todo libro se saca algo. Mire: quizá la vulgaridad venga de mi lado. Es mejor mantener la sospecha. Saludos


Oj. Jajajaj. Pero bueno: la pornografía no busca lectores, sino turistas!!! Saludos

Anónimo dijo...

..., muy saludable tu actitud de leer de todo. Para un escritor no tiene que haber zona de experiencia prohibida...sean libros o no, aunque la prohibición pese sobre los libros cursis o simplones. ¿En qué se diferencia la preceptiva de leer solo libros altos, elevados, complejos.. o experimentales?; ¿acaso una nueva nobleza literaria? Cuánto va a faltar para que nos invitemos a tomar ginebra a la medianoche y hablar de nuestros altos, finos y puros sentimientos corrosivos...? Puaj... ultimamente la cursilería viene disfrazada de antisolemnidad. Me gustó tu blog.
Juanita

e. r. dijo...

Coincido completamente contigo, Juanita. Más todavía pensando que quizá en otra época, antes o después, estos mismo libros que me resultan pesados o estúpidos, me parecerían geniales. Y sus mismos defectos, virtudes. Pero bueno, ya se encontrará un lector más amable este libro. Gracias por pasar. Saludos

marichuy dijo...

E.r.

Jaja el comentario de Ojaral es la pura esencia. Creo que tendré que empezar a ensayar con post sexuales, aunque no sean propiamente porno; es innegable: el sexo vende.

Saludos

e. r. dijo...

oh sí, marichuy, pero barato nomás tiene que ser, accesible. saludos

e. r. dijo...

ey! juanita, se me pasó lo de la ginebra. y diga nomás, predisposición total hay! saludos