martes, 2 de septiembre de 2008

La mujer para Nippur de Lagash



En el número 9 de la colección Biblioteca de la Historieta de Clarín, aparecen algunos capítulos de Nippur de Lagash, larguísimo anecdotario del personaje anti-hitita creado por el caazapeño Nippur de Lagash. Todo normal en las primeras páginas, hasta que me topo con un capítulo: “Aneleh”. El capítulo apareció en la Revista Nº 27 de Nippur de Lagash (1974), con dibujos de Lucho Oliveira.

Gran sorpresa al percatarme del que el sabio gigante justicieron pre-marxista, lanza increíbles y esclarecedores opiniones respecto al personaje de ANELEH, heroína revolucionaria que conspira por la liberación de su ciudad, que en el momento de la entrada de Nippur está en manos del dictador ILIOEM. A parte de plomo, Nippur se muestra increíblemente misógino. ANELEH podría pasar como un personaje particular, perdida en innumerables capítulos recorridos por NIPPUR, pero si uno se pone a pensar, las únicas mujeres que cuentan en esta historieta son amazonas completamente crueles, mujeres estúpidas o traicioneras, locas enamoradas, una cieguita que le aconseja tonterías (un capítulo donde una ciega le pide dejar ir a un asesino, que luego vuelve, la mata y mata a los amigos de NIPPUR). Es en un contexto grande, donde la heroína ANELEH adquiere importancia, pues es la más independiente de todas, es decir, depende solo de sus ideas. Quiere decir: es la mujer en estado puro.

Veamos un recuento por partes de este capítulo:

Con el particular estilo cinematográfico y la economía inherente al cómic, Wood nos mete de lleno al tema central en la primera escena. Al entrar montado en un caballo oscuro de frente con mancha blanca, Nippur siente la sangre en el ambiente, describe su paso entre la gente que crea “charcos de silencio”. Está todo mal, piensa. Mercenarios en las calles, silencio en el pueblo. Olor a discordia.

En ese momento, parado en una terraza, ve a ILIOEM: “con los puños sobre la balaustrada y su hermosa cabeza barbada levantada al cielo… como ignorando” todo el asunto.

En medio de la plaza principal, Nippur ve colgado un cadáver y a los pies de éste están una muchacha de ojos verdes, bastante pintona por cierto, y un tipo X. Mientras ve la escena, Nippur monologa sobre los dos ante el muerto: “indiferentes al olor terrible de la carroña, y sobre la mujer: “en su rostro grave y limpio, no había expresión”. El tipo al lado de la mujer es OIRAM, quien está, por supuesto, enamorado de ANELEH. El cadáver columpiándose resulta ser el de un revolucionario, asesinado como ejemplo por el dictador ILOEM, el de la “hermosa cabeza barbada”. La muchacha dice estar cerca del muerto “para acompañarlo”.

Primer punto a tener en cuenta: la mujer NO HUELE LA CARROÑA.

Segundo punto: la mujer ACOMPAÑA AL MUERTO.

Nippur descuelga de un espadazo al cadáver, hay una discusión con los guerreros hititas del dictador, interviene el mismo ILOEM y los hititas dejan en paz a NIPPUR y la mujer para que se queden con el cadáver. Antes de dejarla marchar, el dictador pregunta a ANELEH, magnánimo y objetivo: “¿Hasta cuándo vas a continuar provocando mi cólera?”

Tercer punto: La mujer ROMPE LAS BOLAS.

“Hasta derrocarte”, responde ANELEH.

Cuarto punto: la mujer QUIERE DERROCAR AL VARÓN.

Acto seguido, NIPPUR acompaña a la mujer con el cadáver a un nido de revolucionarios dirigidos por ella, para derrocar a ILOEM.

Quinto punto: la mujer CONSPIRADORA.

En la reunión, NIPPUR siente que ella “arde con un fuego rabioso e inocente que me traía un resabio agridulce de mi propia juventud”. NIPPUR le dice a la mujer. “Yo no creo en esto, ANELH”. Los lectores no podemos precisar si el guerrero no cree en su propia juventud, en la mujer, o en la revolución. En todo caso, en las tres cosas. Ella le responde: “Tú que ni siquiera eres capaz de amarte a ti mismo”.

Sexto punto: la mujer DESCREE DEL VARÓN.

Séptimo punto: la respuesta de NIPPUR a la réplica de la mujer: “ERES DURA”.

ANELEH le responde: “Peor, soy patriota”.

Octavo punto: la mujer ES FANÁTICA.

Ahí nomás Nippur decide irse. En el camino se encuentra con ILOEM, que le da cátedra sobre la metamorfosis fatal de toda revolución en dictadura. Entonces NIPPUR amenaza a ILOEM: “No toques a ANELEH… en ella hay lo mejor que todos tenemos”. Gran cáscara de banana que dan ganas de pensar que esta crónica es una estupidez, pero ya lo dicho está dicho.

Luego de chupar y comer, NIP se da un sueñito, pero es despertado espada en mano por OIRAM, aquel enamorado de ANELEH. Le pregunta por la mujer, pues ha desaparecido. Como NIP no sabe nada, conclusión obvia: está en el palacio de ILOEM. Reúnen rápido un comando guerrillero, y en la oscuridad de la noche se meten como culebras en el palacio, en pos de su heroína. Allí, ILOEM amenaza a ANELEH, pero esta se le ríe en la cara.

Se arma la trifulca en palacio, todos los hititas son muertos en manos de los revolucionarios, OIRAM, el rabioso pierrot de ANELEH, mata a ILOEM de un espadazo en el pecho, que le destroza el corazón. Simbólico, ¿no? NIP ve el cadáver del dictador, que muere caído en su trono: “no como si fuera un sitial de honor, sino simplemente un asiento incómodo”. Impagable ironía.

Terminada la matanza, y oyendo el júbilo de la ciudad liberada, NIPPUR busca su caballo para marcharse, pero es interceptado por ANELEH. ¿Por qué te vas, si sos uno de nosotros?, le dice ella. Él le responde:

“Yo he sido un accidente y ningún accidente puede convertirse en costumbre”. Ella, comprendiendo, le responde: “Adiós”. Y NIPPUR se va, “al camino sin fin, mi reino, mi esencia”, dice.

Así termina el capítulo.



Preguntas:

1. ¿Por qué NIP no condescendió a la tradicional cópula de héroes al final de la historia, a pesar de la clara insinuación de ANELEH?

2. ¿Por qué, hasta el final, NIP vio tan digno al dictador? ¿Qué le representaba el dictador?

3. ¿Por qué los revolucionarios, si tenían la suficiente fuerza, esperaron hasta que ANELEH fuera secuestrada para actuar?

4. ¿Por qué ILOEM, sabiendo de su influencia en el pueblo, no mató antes a ANELEH?
5. ¿Por qué NIP no quiere quedarse a vivir la revolución?


Esbozo de respuestas consuelo:

1. La mujer no le interesaba.

2. Porque fue una víctima del poder que corrompe.

3. Porque les interesaba más ANELEH que verse libres. Es decir, la dictadura podía sobrellevarse. La mujer era la cadena, una cadena que les dio miedo perder.

4. Porque necesitaba sus ojazos, necesitaba ser muerto por ella. Quería cumplir su destino.

5. Vivir la revolución, vivir el amor, era acercarse demasiado a la muerte. La libertad sin mujeres, duraba más. Se fue buscando pequeñas batallas, revoluciones en miniatura, que no tuvieran nada que ver con él.

En fin, así le iba. Duró, de todas maneras, más de 30 años con su vida nómade. Nippur de Lagash es, por lo demás, una de las mejores historietas que se hayan escrito.



PD.:

1. Fanáticos de WOOD aquí.

2. Más fanáticos.

2. Escritora cruceña opina de WOOD acá.

3. La última respuesta en torpe e incompleta. Hay una aproximación más interesante en un artículo de Marcelo Froia, que está en este enlace: http://www.quintadimension.com/televicio/index.php?id=138.



4 comentarios:

María Leticia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alejandro dijo...

Dame una un tiempo para levantar este. Mientras mirá esto:http://ea.com.py/fundan-casa-de-la-juventud-argentino-paraguayo/

Aprovecho la ocasión para lamentarme/excusarme sobre mi ausencia en tu estadia por aquí. Justo se me enquilombo la visa. Pero ya beberemos mas temprano que tarde. Por otra parte, vi los libritos. Entran como loco. Voy a ller hina Falsete en cualquier momento.

kurubeta dijo...

a Robin Wood kreo haberlo visto saliendo del Teatro Municipal la noite de confe de galeano...

e. r. dijo...

Tranqui, ale. nos vamos a ver pronto...
kuru, capaz nomás, porque wood anda de aquí para allá todo el rato, fiesteando.
saludos