domingo, 20 de julio de 2008

IDA, de Oliverio Coelho

por AMILCAR
(redactor de La Poronguita,

revista neuquina de varietés)





Reflexiones sobre la última novela de Oliverio Coelho, "IDA", publicada por la Editorial NORMA el año 2008, en Buenos Aires



Si, puede ser la simple asociación de nombres, pero vamos a por la tradición épica.

.... Eneas Moresi, el héroe… que en el dilema de una pasión sin gracia ni truculencia- una relación amorosa a base de paja-, es despedido por Lucia antes que el tome la decisión de despedirla… Entonces no es la expulsión el origen de su repentino vuelco hacia una nomadismo suburbano, un derrotero sin gracia hacia rincones y lugares desprovisto de sentidos, sino, la no culminación o concreción de algo…que podría ser esa utopía mercantil llamada pasión o amor… Entonces empieza su voyage, una no-huida y no-búsqueda, un andar porque sí y desesperado, siempre y cuando sus andanzas le deparen teléfonos… teléfonos para clic, llamarla y putearla, o llamarla y disculparse… y esa obsesión telefóniana no es siquiera ella, sino él y su exorcismo, esa catarsis tubular y eléctrica que va desfogando su impotente nonsense...

Y de ahí la posible asociación de nombre con aquel héroe troyano, que incendiada la aldea rescata lo poco que quedó del interminable asedio de los agamenones, ulises, aquiles y putos patroclos empalados por héctores; como su hijo Ascanio y las viudas e hijas de los ascendientes parisinos, y empieza su derrotero… de isla en isla, en Cartago non delenda pues se apúnica, de aventuras en aventuras, hasta localizar la lejana Italia en la que monta sus reales para empezar su imperio... Roma la inmortal nace de una estratagema (¿No encontró Eneas M. un caballo descuajeringado al lado de un arbol?), un incendio y de la deriva.

Así visto, Ida sería una grotesca Eneida en bonsai, una épica a las alturas de los tiempos posmodernos, una parodia de la grandilocuencia, o en todo caso, una grandilocuencia que mantiene sus petates en el estilo de Coelho, una prosa contorneada, que pareciera florearse sobre las cosas, pero que sin embargo, contornea las cosas… Es ahí donde está la cosa de esta novela, es el estilo, en la prosa… en ese impresionismo que moldea el mundo tal como si sólo fuera posible verlo a través de un culo de botella, pero que sin embargo coquetea con ese expresionismo roquentiniano… ese desnudo encuentro del hombre desesperado (la mujer no?) en su cotidianeidad con la cosa misma… la trascendencia de entrecasa.

Las asociaciones siguen, en el descubrimiento de una dark-punk borracha oriental que duerme perdida en uno de los rincones de las calles porteñas; Eneas la rescata, la lleva a su casa, de la que sale con una bicicleta y una tortuga…

La bicicleta será su flota y la tortuga toda su legión... que lo llevará tras penitente búsqueda de telefonos a los brazos de la encuestadora Paula, una pelirroja que hará-quizá, la novela termina ahí- en el ancla fundacional de su nuevo imperio pasional, a la vera de la cancha de Argentinos Junior.


Dictamen: Borneo... Borneo.



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2 comentarios:

kurubeta dijo...

muy bueno i paetitoso aprece el libro de Coelho por lo ke dice el cartigines aporongado llamado Amilkar en su neukina revista...avanti!voi alinkeaerlo mbae, si, ai pio derechos de autor?

Humberto dijo...

dice Amilcar Barca que le mandes rosca...nomás..